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Juan Blas Díaz

Argentina
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En su primer trabajo con Médicos Sin Fronteras, Juan nos cuenta las dificultades que enfrentaron sus pacientes en República Democrática del Congo. 

Desde agosto de 2016, la provincia de Kasai, en la República Democrática del Congo, se convirtió en escenario de una gran crisis humanitaria.

Después de que el conflicto estalló en la región, parte de la población que había estado meses desplazada y escondida en bosques a causa de la violencia, regresó a sus hogares y lugares de origen, quedando expuesta a enfermedades y casi sin acceso a alimentos.

Juan Blas Díaz es un cirujano cordobés que estuvo trabajando durante agosto y septiembre de 2017 en el Hospital de Kanzala, en la ciudad de Tshikapa, capital de la provincia de Kasai.

Desde el terreno, y en su primera experiencia de trabajo con Médicos Sin Fronteras (MSF), él contó acerca de las dificultades y de los problemas de salud que debieron atravesar sus pacientes.

"La mayoría de las cirugías realizadas en el hospital fueron para tratar la fiebre tifoidea, que se contrae a través de fuentes de agua contaminadas”, explicó Juan. “Muy a menudo, los pacientes llegaban a un estado crítico después de haber seguido solo un tratamiento tradicional. Y en caso de infección, había una falta de conocimiento sobre la necesidad de ir al hospital lo más pronto posible”.

Sin embargo, además de brindar atención médica a aquellos pacientes que padecían esta enfermedad, Juan realizó otros tipos de cirugías como cesáreas y aquellas relacionadas con lesiones causadas por la violencia.

“Recibimos a un paciente de seis años que tenía el brazo casi amputado después de haber sufrido una herida de bala que se encontraba muy infectada. No tuvimos más remedio que amputarle el brazo izquierdo”, recordó el cirujano.

“Hay muchos pacientes que llegaban con heridas de arma blanca o de bala, especialmente de ametralladoras y escopetas. Algunos habían resultado heridos hacía unos 20 días, otros se habían escondido durante meses en el bosque, porque tenían miedo de ir a los centros de salud”.

Si bien hoy la ayuda humanitaria llegó a ciudades principales de la región como Tshikapa y Kananga, hay muy poca asistencia en otros puntos de la región, a pesar de que la inseguridad no es ya en problema en muchas zonas desde hace meses.

Los equipos móviles de MSF continúan viajando a pueblos y aldeas a lo largo de toda la provincia para tratar a personas que necesitan atención médica, en particular a niños desnutridos, y para reabastecer los centros de salud locales con medicamentos y equipos.

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