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Matías Sáez Osorio

Enfermero/a- Santiago de Chile
Matías Sáez Osorio es un enfermero chileno que coordinó el Servicio de Urgencias y el Programa de Prevención y Control de Infecciones del Hospital Gubernamental de Kabala, en Sierra Leona, desde enero hasta julio de este año.
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Matías Sáez Osorio es un enfermero chileno que coordinó el Servicio de Urgencias y el Programa de Prevención y Control de Infecciones del Hospital Gubernamental de Kabala, en Sierra Leona, desde enero hasta julio de este año.

Mientras prepara sus maletas para una nueva misión en Guinea Bissau, nos cuenta acerca de cómo fue su primera experiencia de trabajo con Médicos Sin Fronteras (MSF) y de los desafíos que se le presentaron en el terreno.

¿Cómo era un día de trabajo en el Hospital de Kabala?

Mi día arrancaba temprano por la mañana, junto con el resto del equipo médico. Comenzaba realizando rondas en el área de triaje, donde hacía una evaluación general del estado de los pacientes y de los signos de urgencia que presentaban para que pudieran ser derivados a los distintos servicios del centro. Dado el brote de Ébola que ocurrió en África occidental durante 2014-2015, y del cual Sierra Leona fue parte, chequeaba posibles signos y síntomas compatibles con Ébola con el objetivo de realizar un examen preventivo.

Luego, me dirigía a la Urgencia, donde teníamos 12 camas de observación para niños y adultos. Aquí trabajaban dos enfermeros por turno y un supervisor. Realizaba la ronda por la mañana, evaluaba a los pacientes que se encontraban hospitalizados y junto con el médico de turno y los enfermeros discutíamos los casos para poder adaptar los tratamientos, dar altas y trasladar a los pacientes a otros servicios del hospital. Además, realizaba capacitaciones con los enfermeros y médicos, explicando los diagnósticos y las patologías de los pacientes para llevar adelante los tratamientos y prevención frente a las complicaciones que pudieran presentar las personas que se encontraban en peores condiciones de salud en la unidad.

Durante mi día de trabajo también evaluaba los diferentes puntos del programa de prevención y control de infecciones, y examinaba a los pacientes. Además, me aseguraba de la correcta segregación de la basura del hospital en las zonas designadas y que el flujo visitas se respetara dentro del centro sanitario para colaborar con el trabajo del staff médico.

Finalmente, me dirigía al servicio de esterilización donde se realizaba la desinfección y limpieza del material que se usaba en el hospital. Este es uno de los servicios críticos donde los procesos deben ser seguidos al pie de la letra para garantizar la seguridad de los pacientes, prevenir contaminación y posibles infecciones dentro del centro hospitalario.

¿Cuál era la situación de los pacientes?

Sierra Leona tiene algunos de los peores indicadores de salud en el mundo, especialmente en materia de mortalidad materna e infantil, y un sistema de salud que presenta muchas limitaciones. Durante el período en el que estuve trabajando en el hospital de Kabala, recibimos muchos pacientes con desnutrición, malaria o que habían sufrido accidentes de tránsito.

MSF realizaba además actividades de sensibilización con la comunidad sobre la importancia de acudir al hospital de forma temprana para prevenir complicaciones y que pudieran mejorar de manera más rápida. Esto lo hacíamos con enfermeros y concejeros locales.

¿Cuáles fueron los principales desafíos que se presentaron durante tu misión?

Uno de los principales desafíos fue lograr mantener la calma en momentos de tensión y estrés. El atender pacientes sospechosos de Ébola era una urgencia y un evento crítico. Cuando nos llamaban del área de triaje por un paciente posiblemente infectado, nos dedicábamos 100% en ese momento a evaluar y atender al paciente de la mejor manera posible. Estas actividades se realizaban siempre de forma protocolar, aunque durante el período en el que transcurrió mi misión, Sierra Leona ya había sido declarada libre de Ébola. Afortunadamente, ninguno de todos esos casos resultó positivo y hasta el momento no ha habido nuevos.

¿Recordás alguna anécdota o historia de vida de un paciente al que hayas atendido que te parezca interesante compartir?

Nunca olvidaré a uno de mis primeros pacientes, un chico de 15 años que llegó en auto junto a su familia a la urgencia del hospital. Traía el cuerpo envuelto en papel y tela. Hacía una semana que había sufrido una quemadura con agua caliente en el 60-70% de su cuerpo. Lo internamos de urgencia, controlamos sus signos vitales y le realizamos exámenes. Nos dimos cuenta de que se encontraba en muy malas condiciones, estaba muy deshidratado, con un gran daño renal y muy delgado. Creamos una pequeña UCI en la urgencia y con muchísima paciencia y tiempo logramos normalizar su estado. Logramos darle el alta luego de 3 meses, fue un milagro que sobreviviera. Hasta el día que me fui del proyecto aun seguíamos realizando curaciones en su cuerpo, quedaban algunas zonas que tenían que cicatrizar por completo, pero sobrevivió y se encontraba en perfectas condiciones. Incluso ya sonreía y nos daba un abrazo cuando llegaba con sus padres para las curaciones.

¿Qué balance haces de tu primera experiencia de trabajo con MSF?

Trabajar con MSF siempre fue mi sueño. La experiencia de vivir en Sierra Leona, con mis compañeros y el staff nacional fue maravillosa. Hubo momentos muy difíciles, nos frustraba la calidad de vida de los pacientes, pero siempre nos apoyábamos unos a otros en el equipo. Es impagable ver que un niño pueda regresar a su casa con su familia. De seguro seguiré con MSF por un tiempo más; de hecho ya estoy preparando mis maletas para mi siguiente misión en Guinea Bissau.

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