Malaria: qué es, cuáles son sus síntomas, causa y tratamiento

Imagen de archivo del 18 de noviembre de 2016: Mosquitos en un tubo de ensayo en el Centro Nacional de Parasitología, Entomología y Malaria de Phnom PenhTim Dirven/Panos Pictures.

En el Día Mundial de la Malaria, subrayamos la importancia del diagnóstico temprano, el tratamiento oportuno y el control efectivo de vectores como pilares imprescindibles en la lucha contra la enfermedad.

La malaria es una enfermedad aguda y una clásica enfermedad materno-infantil. Los lactantes, los menores de 5 años, las mujeres embarazadas y las personas con VIH o sida son más vulnerables a contraer una infección grave si se exponen a la enfermedad.

En 2021, aproximadamente la mitad de la población mundial estaba en riesgo de contraer malaria, sobre todo los residentes en países de ingresos bajos. Para dicho año, hubo 247 millones de casos y 619.000 muertes alrededor del mundo.

En algunos países, la malaria es responsable por hasta el 40% de las visitas a los centros de salud, incluidos los ingresos hospitalarios. Por ello, la malaria tiene un enorme costo sanitario, social y económico.

¿Qué es la malaria?

La malaria es una enfermedad potencialmente mortal causada por parásitos que se transmiten al ser humano por la picadura de mosquitos infectados. La misma se da principalmente en países tropicales donde las condiciones climáticas a favorecen a la reproducción de los vectores.

Aunque es una enfermedad prevenible y curable, si una persona infectada con malaria no es inmune y no recibe tratamiento, es probable que muera rápidamente.

¿Cuál es la causa de la malaria?

La malaria es una enfermedad causada por un parásito Plasmodium, el cual es trasmitido por la picadura de un mosquito infectado.

Tal como afirma la Organización Mundial de la Salud (OMS), existen cuatro tipos de malaria que podemos contraer las personas:

  • Por Plasmodium falciparum
  • Por Plasmodium vivax
  • Por Plasmodium malariae
  • Por Plasmodium ovale

Las más frecuentes son la malaria por Plasmodium falciparum y por Plasmodium vivax, siendo la primera de éstas la más mortal.

Examinación de los mosquitos en Nduta, Tanzania.

¿La malaria es contagiosa?

La malaria no se contagia de persona a persona. El parásito Plasmodium es trasmitido al ser humano por la picadura de un mosquito hembra del género anófeles. El parásito se multiplica en el hígado y pasa al flujo sanguíneo. Si otro mosquito pica a esa persona, el insecto se infecta, y así continúa el ciclo de transmisión.

La transmisión depende de las condiciones meteorológicas, en especial de la lluvia, el calor y la humedad, que favorecen la multiplicación del mosquito (que pone sus huevos en el agua). En muchas regiones, la transmisión es estacional y el pico se produce durante y justo después de las lluvias.

¿Cuáles son los síntomas de la malaria?

Los síntomas de esta enfermedad suelen aparecer entre 10 y 15 días después de la picadura. Éstos pueden ser leves o potencialmente mortales. Entre los síntomas más comunes se destacan:

  • Fiebre
  • Escalofríos
  • Sudoración
  • Dolor de cabeza
  • Vómitos

Los síntomas graves de la enfermedad incluyen:

  • Cansancio y fatiga extremos
  • Deterioro del estado de conciencia
  • Convulsiones
  • Dificultad para respirar
  • Orina de un color oscuro o con sangre
  • Coloración amarillenta de los ojos y la piel
  • Hemorragias anormales

No obstante, si la malaria no es atendida a tiempo, puede poner rápidamente en peligro la vida del enfermo Un tratamiento y diagnóstico precoz para un cuadro leve de paludismo puede evitar que la infección se agrave.

¿A qué órganos afecta la malaria?

La malaria por Plasmodium falciparum puede afectar gravemente la zona del hígado y los riñones y obstruir los pequeños vasos sanguíneos del cerebro, provocando una malaria cerebral.

Si la misma no es tratada a tiempo, podría ocasionar en el enfermo serias complicaciones renales y cerebrales, provocando incluso su muerte.

¿Cómo es el tratamiento de la malaria?

Examinación de los mosquitos en Nduta, Tanzania.

En muchas regiones, los parásitos de la malaria, principalmente los Plasmodium falciparum, han desarrollado resistencias a parte de los medicamentos antipalúdicos tradicionales, como la cloroquina o la sulfadoxina-pirimetamina. Nuestras investigaciones en el terreno han ayudado a probar que la terapia combinada con artemisinina (TCA) es la más efectiva contra este parásito

En 2010, la OMS cambió sus guías para recomendar el uso del artesunato (un derivado de la artemisinina) en el tratamiento de pacientes con malaria severa.

La artemisinina es de fácil utilización (por vía oral o inyectable), actúa con inmediatez y elimina el parásito en sangre más rápidamente que otras moléculas disponibles. Se habla de terapias combinadas porque la artemisinina se administra combinada con otras moléculas eficaces.

El objetivo principal del tratamiento es curar la infección mediante la erradicación rápida y total de los parásitos Plasmodium del torrente sanguíneo del paciente. Con ello se evita también el empeoramiento de los casos de malaria sin complicaciones, que de otro modo podría aumentar la gravedad de la enfermedad o incluso causar la muerte.

¿Cómo se previene la malaria?

Distribución de mosquiteros en el campamento de MSF en Nduta.

A fin de prevenir disminuir el riesgo de las picaduras de los mosquitos infectados, se recomienda el uso de mosquiteros impregnados con insecticida y repelente de mosquitos, y la aplicación de un rociado interno residual con insecticidas.

¿Hay vacuna para la malaria?

Desde octubre de 2021, la OMS recomienda la vacuna contra la malaria por Plasmodium falciparum. Sin embargo, su aplicación está orientada principalmente a las regiones más afectadas de África, donde los niveles de transmisión son alarmantes (250 casos cada 1.000 habitantes).

La evaluación piloto de la vacuna que se realizó en África demostró eficacia en la reducción de formas graves de la enfermedad, principalmente en niños pequeños. En consecuencia, se ha iniciado su implementación a fin de reducir la tasa de mortalidad por malaria en la región y evitar la suba de sus niveles de transmisión.

Colaboramos en la prevención de la malaria en Tanzania

Durante más de ocho años, hemos brindado atención médica las personas refugiadas de Burundi que viven en el campamento de Nduta y a la población de Tanzania que se encuentra en las comunidades de acogida vecinas.

Durante la temporada de lluvias, la malaria es altamente endémica, por lo que las personas son vulnerables a contraer la enfermedad durante todo el año. El riesgo de exposición a la malaria es especialmente elevado ya que, debido a las lluvias, el agua se estanca y los charcos ofrecen un amplio caldo de cultivo para los mosquitos.

Desde 2017, nuestros equipos no solo ofrecen respuesta a los picos de malaria en los departamentos de urgencia, sino que también realizan actividades de prevención de la enfermedad con el objeto de mejorar las condiciones de saneamiento y reducir los vectores que propagan la enfermedad en el campamento de Nduta y en los pueblos cercanos.

Prueba de trampa de mosquitos en Nduta, Tanzania.

Nuestro personal médico ha desarrollado cinco métodos para evitar y controlar la propagación de la malaria:

  • Trampas para mosquitos: atraen y atrapan a estos animales, ayudando a reducir la cantidad de mosquitos que transmiten la malaria.
  • Datos para análisis y mapeo: realizamos encuestas para identificar áreas de alta incidencia e informar a quienes realizan actividades de prevención. Asimismo, recopilamos datos médicos de las clínicas para rastrear el número de casos por zona. Usando mapas creados por especialistas del Sistema de Información Geoespacial (SIG), determinamos la mejor manera de reducir la propagación de la enfermedad según el análisis recopilado.
  • Larvicidas: rociamos los grandes caldos de cultivo de mosquitos que se generan en las temporadas de lluvia con un químico no tóxico para matar las larvas de mosquitos en los pantanos y el agua estancada dentro y alrededor del campo, y en los pueblos vecinos. Al matar a los mosquitos en su etapa de larva, aún son demasiado jóvenes para dispersarse y contagiar a alguien con la enfermedad.
  • Fumigación residual en interiores: rociamos con insecticida dentro de edificios y hospitales para evitar la entrada de mosquitos.
  • Mosquiteros: instalamos mosquiteros en las casas y alrededor de las camas para proteger a las personas de las picaduras de mosquitos mientras duermen.

A través de la aplicación de estas medidas, el número de casos de malaria se ha reducido a más de la mitad y su grado de incidencia en las comunidades de la región ha disminuido. No obstante, continuamos trabajando para encontrar una respuesta más efectiva y sostenible que preste batalla a la enfermedad.

Rocío con un químico no tóxico para matar las larvas de mosquitos en los pantanos de Tanzania.

Trabajamos en la lucha contra la enfermedad desde hace más de diez años

En nuestros hospitales y centros de salud, la malaria es una de las enfermedades más frecuentes. De acuerdo a nuestro último Reporte Anual, en2021 tratamos 2.681.500 casos de malaria.

Nuestra prioridad son los niños menores de 5 años y las mujeres embarazadas, que son los grupos más vulnerables a la hora de combatir el parásito cuando la infección ya se ha producido. Frente a estos casos, el rápido diagnóstico y el tratamiento precoz son esenciales para evitar enfermos graves que necesiten hospitalización.

Desde 2012 brindamos asistencia médico-humanitaria asistiendo en la distribución de mosquiteros, las campañas de prevención, el tratamiento antipalúdico oral en niños y niñas de hasta cinco años y la distribución masiva de antimaláricos con el afán de reducir la incidencia de la malaria en regiones como Níger, Chad, Mali y Sierra Leona.

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