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04.08.2015

El Centro de Protección de Civiles de Bentiu duplica su población y enfrenta riesgos para la salud de 110.000 desplazados

Por Ruby Siddiqui, epidemióloga de Médicos Sin Fronteras en Bentiu, Sudán del Sur

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Todos los días llegan nuevos desplazados en busca refugio y seguridad al Centro de Protección de Civiles de Bentiu. El centro, gestionado por la Misión de las Naciones Unidas en la República de Sudán del Sur (UNMISS), vive una situación precaria. El recrudecimiento de los combates desde el pasado abril en el estado de Unidad ha obligado a muchos de sus habitantes a abandonar sus hogares. Se estima que 110.000 personas desplazadas viven hoy en el centro. En apenas unos meses, la población se ha doblado. En definitiva, el centro se asemeja más ya a una ciudad que a un campo de desplazados.

Instalaciones bajo presión
La afluencia de nuevos desplazados ha aumentado la presión sobre los recursos existentes, incluyendo el hospital gestionado por Médicos Sin Fronteras (MSF) que está próximo a alcanzar el límite de su capacidad. En el último mes, hemos asistido a un aumento importante de casos de malaria.

Los pacientes con esta enfermedad suman más de 2.000 sólo en julio, de los cuales hemos tenido que ingresar a más de 150 que presentaban malaria en estado muy avanzado. Para reducir el número y restringir las complicaciones que plantea una malaria avanzada, hemos empezado a apoyar a tres clínicas de urgencia para niños menores de cinco años que están situadas dentro del campo. Esto nos permite acelerar el acceso al diagnóstico y al tratamiento.

La desnutrición severa es igualmente preocupante. En el último mes, nuestro hospital ha admitido a más de un centenar de niños con desnutrición severa y que padecían complicaciones para un tratamiento terapéutico intensivo. Lamentablemente, muchos de los niños llegaron demasiado tarde al hospital lo que se ha traducido en una mortalidad altísima: un 23% de los pequeños fallecieron.

Riesgo de brotes epidémicos
Existe un riesgo real de un brote de hepatitis E en el campo. Aunque desde que se detectó en octubre del año pasado ha habido casos esporádicos de este tipo de hepatitis, durante las últimas seis semanas parece que ha tenido lugar un aumento constante y significativo de personas con ictericia (signos de inflamación del hígado). Más tarde, éstas han dado positivo por hepatitis E en las pruebas de diagnóstico rápido.

En estos momentos, MSF está comprobando que tanto la ratio de hospitalización (37%) como la de mortalidad (4%) son muy altas. En las últimas semanas, tres mujeres han muerto tras dar a luz.

Falta de higiene
La insalubridad del agua, unida a las pobres condiciones de saneamiento, estarían detrás de estos brotes de hepatitis E. Resulta obvio que las condiciones de higiene del Centro de Protección de Civiles de Bentiu deben mejorarse de forma urgente. Entre otros aspectos, deben incrementarse las instalaciones de lavado de manos y realizarse una distribución de jabón suplementaria. Todo ello de hacerse de forma paralela a la difusión de mensajes específicos en materia de higiene para reducir los riesgos de transmisión de la enfermedad. Además, debemos permanecer atentos para detectar los síntomas derivados de una infección por hepatitis E.

En las circunstancias actuales, MSF solicita a todos los proveedores de salud, a los actores que trabajan en agua y saneamiento y a las instituciones donantes, que intensifiquen sus esfuerzos en el Centro de Protección de Civiles de Bentiu para detener la transmisión de enfermedades y mejorar las condiciones de vida de las personas desplazadas que habitan en el campo.

 

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