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03.12.2015

Tuberculosis: las políticas y prácticas anticuadas son un riesgo para la propagación de la TB resistente a los medicamentos

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Médicos Sin Fronteras (MSF) y la Alianza Alto a la Tuberculosis han presentado la segunda edición del informe Out of Step (Desfasados), un estudio realizado en 24 países sobre las políticas y prácticas que se emplean actualmente para el diagnóstico y tratamiento de la tuberculosis (TB). Si los países deben cumplir con los objetivos aprobados a nivel mundial de reducir, en más de un 90%, la incidencia y la muerte por TB en los próximos 20 años, ahora es el momento de realizar esfuerzos más contundentes para adoptar y poner en práctica las 14 políticas y prácticas clave que se han identificado en el informe, que actualmente recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS). La TB se puede curar, pero sigue siendo la enfermedad infecciosa más mortal del mundo, y cada año se cobra la vida a 1,5 millones de personas.

“Deben abolirse las políticas anticuadas de tratamiento que aumenta el riesgo de sufrimiento y muerte, incluidos los regímenes de retratamiento que no hacen sino potenciar la resistencia a los medicamentos, así como la hospitalización obligatoria”, declaró la doctora Grania Brigden, asesora de TB de la Campaña para el Acceso a Medicamentos Esenciales de MSF. “El uso de pruebas moleculares rápidas que pueden diagnosticar con eficacia la resistencia de la enfermedad a los medicamentos aún no ha alcanzado la cobertura necesaria. No podremos cubrir las enormes brechas en el diagnóstico y tratamiento de la TB a menos que se adopten y apliquen por completo en todos los países las políticas y prácticas que aseguran la reducción de la enfermedad, de la muerte y de la transmisión, incluido un mejor uso de todas las herramientas eficaces de las que disponemos en la actualidad”.

En octubre, la OMS reveló que solo una de cada cuatro personas (el 26%) de las 480.000 que, según se estima, han desarrollado TB multirresistente a los medicamentos (TB-MDR), se habían diagnosticado en 2014, y 111.000 personas (un 23%) habían comenzado el tratamiento, de las que menos de la mitad recibieron un tratamiento eficaz. Sin embargo, de los 24 países encuestados para el informe Out of Step, solo alrededor del 30% de los mismos (8 de 24) han aplicado las políticas para garantizar que las pruebas moleculares rápidas para la detección de la tuberculosis y la resistencia a los medicamentos se utilicen como prueba inicial para todo aquel que se diagnostique de TB. A pesar de los desafíos financieros iniciales que supone esta estrategia, los países deben plantearse ampliar el acceso a las pruebas diagnósticas moleculares rápidas para garantizar un diagnóstico precoz y el inicio temprano del tratamiento; así como reducir la cadena de transmisión, la repercusión del coste a largo plazo, la aparición de casos de TB-MDR y la carga total de TB a escala mundial.

“Para alcanzar los objetivos 90-(90)-90 del Plan Mundial para Detener la Tuberculosis 2016-2020 de la Alianza Alto a la Tuberculosis y los objetivos a más largo plazo descritos en la Estrategia Alto a la Tuberculosis de la OMS, los programas nacionales deben adaptar urgentemente sus políticas y prácticas a las recomendaciones internacionales para el buen diagnóstico y tratamiento de la TB”, afirmó la doctora Lucica Ditiu, directora ejecutiva de la Alianza Alto a la Tuberculosis.

“Somos conscientes de que adaptar las políticas de TB al contexto nacional y local puede llevar su tiempo, pero muchos países ya están empezando a hacerlo. Apenas un año después de que se presentaran las nuevas guías de dosificación pediátrica, el informe reveló que el 30% de los países encuestados ya habían adoptado las nuevas directrices, lo que beneficia a todos los niños con tuberculosis. Esperamos que el informe Out of Step aporte un enfoque renovado sobre la importancia de las políticas de TB como punto de partida para garantizar que los países estén preparados para ampliar los esfuerzos para combatir la enfermedad”, añadió la doctora Ditiu.

Casi el 60% de los países encuestados (14 de 24) continúa ofreciendo el régimen de retratamiento de “Categoría II”, que tiene escasos resultados en los países con tasas altas de TB-MDR y de coinfección de VIH/TB. Una vez que los países actualicen sus protocolos de diagnóstico con las pruebas moleculares rápidas para todos los pacientes con tuberculosis, este tratamiento debería ir retirándose completamente en consonancia con las recomendaciones de la OMS. La encuesta también destacó que nueve países aún exigen que los pacientes con tuberculosis resistente a los medicamentos (TB-DR) se hospitalicen durante la totalidad o parte de su enfermedad.

“Tanto dentro como fuera de los proyectos de MSF, hemos demostrado que la hospitalización de las personas con TB-DR no es necesaria, y que la gente puede recibir el tratamiento en sus hogares, incluso en entornos de escasos recursos”, dijo la doctora Vivian Cox, coordinadora médica adjunta en el terreno, de MSF-Sudáfrica. “La atención descentralizada de la TB-DR es rentable para los programas de tratamiento y tan eficaz, desde el punto de vista médico, como la atención centralizada, y es muchísimo mejor para los pacientes, sus familias y sus comunidades. También sabemos que para los médicos es fundamental tener un acceso completo a todo el conjunto de fármacos nuevos disponibles contra la TB de modo que puedan ofrecer a la gente la mejor oportunidad de sobrevivir a la TB-DR. Cuando se impide el acceso a los medicamentos necesarios contra la TB, se producen demasiadas muertes”.

Solo en un 12% de los países encuestados se confirmó que en las listas nacionales de medicamentos esenciales se contaba con todos los fármacos que existen para tratar la TB-DR. Al mismo tiempo que el 65% de los países encuestados están en el proceso de acceder a los medicamentos más recientes contra la tuberculosis para los pacientes que carecen de otras opciones de tratamiento, es vital que las compañías farmacéuticas soliciten el registro de sus medicamentos en los países que más los necesitan, de modo que pueda ampliarse el empleo de fármacos nuevos así como de otros ya existentes con nuevos usos para el tratamiento de las formas de TB-DR.

“Como primer paso, todos los países con una alta carga de TB deben implementar los diagnósticos rápidos, eliminar gradualmente el régimen obsoleto de retratamiento en el plazo de un año, y acabar con la hospitalización obligatoria”, señaló la doctora Brigden. “Es necesario que todos los países actualicen sus políticas y prácticas nacionales para cumplir plenamente con las recomendaciones de la OMS en los próximos tres años con el fin de hacerle frente de verdad a la enfermedad y a la muerte por TB”.

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El Plan Mundial para Detener la Tuberculosis 2016-2020 de la Alianza Alto a la Tuberculosis pretende alcanzar los siguientes objetivos 90-(90)-90: 1. Llegar al menos hasta el 90% de todas las personas con tuberculosis que necesiten tratamiento y proporcionarles la terapia adecuada (primera línea, segunda línea, así como la terapia preventiva); 2. Como parte del esfuerzo para alcanzar el 90% de todas las personas con TB, esforzarse especialmente para llegar al menos al 90% de los grupos clave de población: los más vulnerables, marginados, las poblaciones en riesgo en cada país, y 3. Alcanzar al menos un 90% de tratamientos eficaces a través de servicios de tratamiento asequibles, mediante la promoción de la adherencia y el apoyo social.

Régimen de retratamiento de Categoría II: El régimen de retratamiento de Categoría II se ha recomendado tradicionalmente a todos los pacientes que ya habían sido tratados de tuberculosis anteriormente. Un fármaco, la estreptomicina, se añade a los medicamentos de primera línea y el régimen se amplía a ocho meses. De acuerdo con las últimas directrices de la OMS, el régimen de retratamiento con fármacos de primera línea no es eficaz en la TB-MDR y solo debe contemplarse en zonas de bajo riesgo de TB-MDR. Por lo tanto, es fundamental detectar la TB-MDR a tiempo para que se pueda comenzar un régimen de tratamiento eficaz.

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Médicos Sin Fronteras (MSF) ha proporcionado atención a pacientes de tuberculosis en todo el mundo durante más de tres décadas, trabajando a menudo en conjunto con las autoridades nacionales de salud para tratar a los pacientes en una amplia variedad de entornos, incluyendo las zonas de conflicto, los suburbios urbanos, las prisiones, los campos de refugiados y las zonas rurales. Los primeros programas de MSF para el tratamiento de la TB-DR comenzaron en 1999, y la organización es ahora uno de los mayores proveedores no gubernamentales de atención de TB-DR del mundo. En 2014, MSF proporcionó tratamiento contra la tuberculosis en unos 24 países a 21.500 pacientes, entre los cuales 1.800 se trataron de TB-DR.

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