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Médicos Sin Fronteras en Bangladesh

En 2018, Médicos Sin Fronteras siguió respondiendo a las necesidades médicas y humanitarias de los refugiados rohingyas y de las comunidades vulnerables de Bangladesh. También mantuvo sus proyectos destinados a mejorar la atención médica en el suburbio de Kamrangirchar, en Daca.

Mapa de los proyectos de Médicos Sin Fronteras en Bangladesh.
Gastos:  
39,9 M €
Personal sobre el terreno: 
2380
Médicos sin fronteras trabajó por primera vez en: 
1985
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A partir de agosto de 2017 y durante el primer trimestre de 2018, la llegada de rohingyas desde el vecino Myanmar fue masiva, a consecuencia de la ofensiva lanzada contra esta comunidad por el Ejército del país vecino. Para finales de 2018, con un millón de refugiados ya en Bangladesh, seguíamos siendo uno de los principales proveedores de asistencia humanitaria en los asentamientos.

La mayoría de los refugiados se han instalado en viviendas precarias, y los asentamientos están superpoblados, son propensos a aludes de lodo e inundaciones, y hay muy poca higiene, nefastos servicios de saneamiento y escasez de agua potable. De hecho, las principales enfermedades que tratamos, como infecciones de las vías respiratorias y afecciones de la piel, están directamente relacionadas con las malas condiciones de vida.

Leer más sobre los refugiados rohingyas

A finales de 2018, teníamos equipos trabajando en cuatro hospitales, cinco centros de atención primaria, cinco puestos de salud y un centro de respuesta a brotes epidémicos. Proporcionamos servicios ambulatorios, de urgencias y para pacientes hospitalizados, cuidados intensivos, pediatría, obstetricia, salud sexual y reproductiva, atención a víctimas de violencia sexual, tratamiento de enfermedades no transmisibles como la diabetes y la hipertensión y pruebas de laboratorio.

Para finales de año, en la mayoría de nuestros centros, también ofrecíamos servicios psiquiátricos y de salud mental. Los equipos de promoción de la salud visitaron los asentamientos, entre los que se encuentra el inmenso campo de Kutupalong-Balukhali, que en 2018 se convirtió en el campo de refugiados más grande del mundo. El trabajo de estos equipos es controlar los indicadores de salud, responder a brotes de enfermedades, informar sobre salud e higiene y concienciar sobre la violencia sexual.

En 2018, respondimos a brotes de difteria, sarampión y varicela, lo que pone de manifiesto que, en Myanmar, los rohingyas no tenían acceso ni a la vacunación ni a la atención médica básica. En colaboración con el Ministerio de Sanidad de Bangladesh, realizamos vacunaciones masivas contra el cólera, la difteria y el sarampión, así como vacunaciones rutinarias en la mayoría de los centros de salud. A finales de año, los brotes se habían detenido, aunque aún había algunos casos de difteria. También tratamos varios cientos de casos de varicela, una enfermedad que puede causar complicaciones en las mujeres embarazadas y en las personas con el sistema inmune debilitado.

Además, realizamos una intervención masiva para mejorar el suministro de agua y el saneamiento en los campos: instalamos dos sistemas de distribución de agua, que sirven a cientos de miles de personas, hicimos perforaciones y pozos, rehabilitamos antiguas letrinas y construimos otras nuevas sostenibles, instalamos duchas y distribuimos filtros de agua domésticos.

En la segunda mitad del año, nos dedicamos a abordar las brechas en la atención secundaria y a aumentar la capacidad de los hospitales en Cox’s Bazar. Comenzamos a trabajar con el hospital Sadar y la Dirección General de Servicios de Salud para mejorar en este centro el control de infecciones, los protocolos de higiene y el manejo de residuos, con el fin de reducir las infecciones intrahospitalarias. También colaboramos en la construcción de una nueva zona de residuos en el hospital, que garantiza la separación y eliminación adecuada de los desechos médicos; es la primera de su clase en un hospital público en Bangladesh.

Suburbio de Kamrangirchar

En Kamrangirchar, un suburbio en Daca, mantuvimos abiertos nuestros programas de salud reproductiva para niñas y mujeres, y en 2018 atendimos casi 12.000 consultas prenatales y 760 partos. Ofrecimos apoyo médico y psicológico a 885 víctimas de violencia sexual y violencia de género, atendimos 9.300 consultas de planificación familiar y 2.000 consultas individuales de salud mental. Como parte de nuestro programa de salud laboral, ofrecimos más de 9.500 consultas médicas y vacunaciones contra el tétanos a 550 personas que trabajaban en condiciones peligrosas en las numerosas fábricas de Kamrangirchar.

 

La historia de Johura

Johura y su hermano de 10 años, Hyrul Amin, viven con sus tíos en un campo de Cox’s Bazar. Son los únicos supervivientes de una familia de 16 personas; los demás fueron asesinados en el ataque militar contra su pueblo en Rakáin, en Myanmar. “Los soldados dijeron que íbamos a estar bien, que no nos preocupáramos. Separaron a los hombres de las mujeres. Yo lo vi todo. Reunieron a la gente a la orilla del río. A las mujeres guapas se las llevaron y a los hombres mayores los mataron a todos. Antes de matarlos, les hicieron cavar sus tumbas”.

Las cifras de 2018:

  • 361 millones de litros de agua distribuidos

  • 954.300 consultas externas

  • 26.600 consultas individuales de salud mental

  • 2.540 partos atendidos

Este artículo ofrece una visión general de nuestro trabajo en Bangladesh entre enero y diciembre de 2018; es un resumen que no puede considerarse exhaustivo.

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