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Médicos Sin Fronteras en Nigeria

El conflicto en el noreste de Nigeria no mostró ningún signo de aplacamiento en 2018 y la violencia se intensificó en el centro y el noroeste del país.

Mapa de los proyectos de Médicos Sin Fronteras en Nigeria.
Gastos:  
44,9 M €
Personal sobre el terreno: 
2365
Médicos sin fronteras trabajó por primera vez en: 
1996
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Para finales de 2018, 1,9 millones de personas vivían desplazadas internamente en el noreste de Nigeria y 7,7 millones necesitaban asistencia humanitaria.* A lo largo del año, Médicos Sin Fronteras continuó asistiendo a personas afectadas por la violencia en los estados de Borno y Yobe, al tiempo que mantenía otros programas de atención médica básica y especializada y respondía a otras emergencias en todo el país.

Asistencia vital en el noreste

Casi una década de conflicto entre los militares y los grupos armados no estatales ha perjudicado gravemente a la población del noreste de Nigeria. Varios miles de personas murieron a consecuencia de la violencia o de desnutrición y enfermedades fáciles de tratar como la malaria. Médicos Sin Fronteras (MSF) y otras ONG trabajan para llenar los vacíos existentes en los servicios básicos, aunque a menudo con dificultades debido a la falta de seguridad. Según el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, tan solo en el último trimestre de 2018, hubo hasta 230.000 personas recién desplazadas y 800.000 vivían en zonas inaccesibles para las organizaciones de ayuda.

La asistencia está concentrada principalmente en Maiduguri, la capital de Borno, que alberga a un millón de personas desplazadas; pero incluso aquí los servicios siguen siendo insuficientes. Fuera de Maiduguri, quienes viven en ciudades o enclaves controlados por los militares no pueden cultivar ni pescar, porque no tienen libertad de movimiento. Además, no se puede prestar asistencia humanitaria a las personas que viven en zonas controladas por los grupos armados no estatales.

Tenemos equipos en diversas localidades de Borno y Yobe, que trabajan en salas de emergencias, quirófanos, servicios de pediatría y maternidad, hospitalización, programas de nutrición, campañas de vacunación, programas de salud mental, salud reproductiva, apoyo a las víctimas de la violencia física y sexual, y diagnóstico y tratamiento del VIH. También colaboramos en las derivaciones de emergencia a Maiduguri, y monitoreamos las necesidades de alimento, agua y refugio de los desplazados.

En 2018, dirigimos centros fijos de atención primaria en Maiduguri, Ngala, Rann, Banki y Pulka; centros de atención secundaria en Pulka y Gwoza; y hospitales pediátricos en Maiduguri y Damaturu, así como en Monguno (hasta que se traspasaron las actividades en julio), y a partir de agosto en Bama. También organizamos clínicas móviles cuando fue necesario en Gajiganna, Gajiram y Kukawa.

Durante el año, nuestros equipos atendieron más de 247.400 consultas externas, asistieron 5.000 partos y trataron a 15.700 niños con desnutrición y a 27.400 personas con malaria.

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Brotes de enfermedades y desplazamiento 

En marzo, en respuesta a uno de los brotes de fiebre de Lassa más graves de la historia de Nigeria, enviamos a un equipo al Hospital Federal Universitario de Abakaliki, en el estado de Ebonyi, que tiene 700 camas; mejoramos las medidas de prevención y control de infecciones, consolidamos los sistemas de vigilancia y de notificación de casos, y realizamos control clínico e investigación para ayudar a combatir esta enfermedad hemorrágica viral desatendida y poco conocida. Durante la epidemia, también dimos apoyo al Hospital General de Akure y a nueve centros de salud del estado de Ondo.

Respondimos a brotes de cólera en los estados de Borno, Yobe, Adamawa, Bauchi y Zamfara, y atendimos a un total de 26.900 personas. Colaboramos con el Ministerio de Salud en una campaña de vacunación oral contra el cólera, con la que protegimos a 332.700 personas en los estados de Borno y Yobe.

Debido a que la violencia política se intensificó en las regiones del suroeste y el noroeste de Camerún, más de 30.000 personas huyeron hacia Nigeria. En junio, lanzamos una intervención de emergencia en el estado de Cross River para proporcionar atención médica y agua limpia a los refugiados y las comunidades de acogida. Para finales de año, habíamos atendido más de 7.100 consultas médicas.

En el estado vecino de Benue, cientos de miles de personas han sido desplazadas por los conflictos interétnicos por los recursos naturales. En febrero, respondimos con atención médica en los campos de Makurdi, Logo y Guma, y nos encargamos del agua y el saneamiento.

Atención a mujeres y niños 

Reducir la mortalidad materna y neonatal es una prioridad en todo el país. En 2018, además de dirigir hospitales pediátricos en Maiduguri, Damaturu y Monguno, y luego en Bama (en el noreste), continuamos brindando atención obstétrica y neonatal de emergencia en el Hospital General de Jahun, en el estado de Jigawa.

En 2018, el 63% de las 16.000 embarazadas admitidas en este hospital sufrían complicaciones. Un equipo especializado realizó 267 cirugías vesicovaginales a mujeres con fístulas obstétricas, una afección causada por partos prolongados u obstruidos. También garantizamos la atención obstétrica y neonatal de emergencia en tres centros de salud de la zona.

Tuvimos equipos trabajando en dos clínicas de Port Harcourt, donde ofrecimos atención médica y apoyo psicosocial a una creciente cantidad de víctimas de violencia sexual. En 2018, atendimos a 1.400 supervivientes, el 61% de ellas menores de 18 años.

En diciembre, cerramos nuestro proyecto en el estado de Anambra, donde habíamos estado ayudando al diagnóstico y tratamiento de la malaria en un centro de atención primaria y siete puestos de salud en el municipio de Okpoko desde noviembre de 2017. Desde entonces, hicimos la prueba de la malaria a casi 6.000 personas y tratamos a 3.500, de las cuales 2.900 en 2018. La mayoría eran mujeres embarazadas y niños menores de 5 años.

En Sokoto, continuamos colaborando con el Hospital para Niños con Noma, el principal centro del país especializado en esta infección gangrenosa del rostro, que afecta especialmente a los niños. En 2018, realizamos 150 cirugías a 117 pacientes; además, proporcionamos servicios de salud mental y organizamos en las comunidades actividades externas de vigilancia, concienciación y promoción de la salud.

Desde 2010, también estamos atendiendo a niños menores de 5 años por intoxicación con plomo relacionada con la minería de oro artesanal en el estado de Zamfara. Nuestros equipos trabajan en la pediatría de 99 camas del hospital general de Anka y en cinco clínicas de los aledaños. En 2018, atendimos a unos 800 pacientes al mes. En 2015, iniciamos un proyecto similar para niños intoxicados con plomo en Rafi (en el estado de Níger), que traspasamos a las autoridades sanitarias a mediados de 2018. 

MSF y el Ministerio de Salud organizaron dos conferencias médicas en 2018, una sobre noma y la otra sobre intoxicación con plomo; en ambos casos, el propósito fue despertar la concienciación y aumentar la atención del Gobierno, con un enfoque particular en la prevención.

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* Fuentes: Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas y Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR).

También se ofreció atención primaria y secundaria a personas desplazadas a través de instalaciones fijas en Maiduguri, Damboa, Benisheik, Gwoza, Monguno, Ngala, Pulka, Rann, Damaturu, Kukerita y Jakusko. Los equipos también desplegaron clínicas móviles en varias ciudades de difícil acceso (Bama, Banki, Damasak y Dikwa) para mejorar los servicios de agua y saneamiento y atender consultas médicas. Las actividades en Benisheik y Jakusko se transfirieron a otras organizaciones a finales de año. En Jakusko, MSF trató a más de 20.200 niños menores de 15 años con malaria antes del traspaso de las actividades.

MSF también transfirió al Ministerio de Salud su programa de salud materno-infantil en Maimusari y Bolori (en Maiduguri), y cerró el centro de nutrición terapéutica intensiva de Gwange; no obstante, siguió dando atención pediátrica ya que abrió en el mismo lugar un hospital pediátrico con unidad de cuidados intensivos.

En 2017, MSF atendió más de 400.000 consultas ambulatorias en el noreste de Nigeria y más de 9.000 partos, casi el doble que el año anterior. Los equipos también vacunaron a los niños contra el sarampión, el neumococo y otras enfermedades.

La ciudad de Rann, muy aislada y donde MSF gestiona un centro de salud, fue bombardeada en enero. Murieron al menos 90 personas, incluidos tres trabajadores de MSF, y decenas más resultaron heridas. Posteriormente, el Ejército nigeriano asumió la responsabilidad del bombardeo y lo atribuyó a un error.

Respuesta a los brotes de enfermedades

En respuesta a un brote de meningitis, MSF envió equipos para ayudar al Ministerio de Salud en las áreas más afectadas de Sokoto, Zamfara, Yobe y Katsina, y proporcionó suministros médicos, capacitación y asistencia en la identificación y atención a los pacientes. En Sokoto, MSF gestionó un centro de 200 camas. Los equipos colaboraron con una campaña de vacunación que llegó a más de 278.000 personas en Sokoto y Yobe.

MSF mantuvo la vigilancia epidemiológica y el control de enfermedades con potencial epidémico (como la meningitis, el sarampión, el cólera y la fiebre de Lassa). Entre agosto y noviembre, respondió a un brote de cólera en Maiduguri, Monguno y Mafa: abrió tres centros y una unidad más pequeña de tratamiento. Más de 4.000 pacientes con cólera fueron tratados en todo el país a lo largo de 2017.

MSF también intervino para ayudar a los refugiados cameruneses en el estado de Cross River, con actividades de agua y saneamiento.

Atención médica a mujeres y niños

MSF siguió trabajando en los servicios de maternidad y neonatos del hospital general de Jahun, en el estado de Jigawa. Una gran proporción de las 1.000 mujeres que ingresaban cada mes sufrían complicaciones obstétricas como la eclampsia. En 2017, MSF trató a 325 mujeres con fístula obstétrica, una lesión provocada por un parto obstruido prolongado, que puede tratarse mediante una cirugía compleja. Los equipos también colaboraron en los servicios obstétricos de varios centros de salud para reducir las complicaciones en el embarazo.

En Sokoto, MSF continuó apoyando al proyecto de cirugía reconstructiva en el Hospital para Niños con Noma, una enfermedad infecciosa que destruye el tejido de la cara. Además de cirugía, el equipo brinda atención pre y posoperatoria y apoyo en salud mental. MSF practicó 301 cirugías a 243 pacientes en 2017.

En el estado de Ríos, MSF abrió una segunda clínica en Port Harcourt en colaboración con el Ministerio de Salud, para atender a víctimas de violencia sexual. También se organizaron actividades de sensibilización en escuelas, comisarías y medios de comunicación.

Envenenamiento con plomo

MSF comenzó a trabajar en el estado de Zamfara en 2010 en respuesta a una crisis de envenenamiento con plomo que afectaba a los niños de la región. En 2017, los equipos estuvieron operativos en cinco clínicas periféricas (Abare, Bagega, Dareta, Yargalma y Sumke) y en el servicio de pediatría del hospital general de Anka.

En 2015, tras un nuevo brote en el estado de Níger, MSF inició un proyecto para reducir la exposición de los mineros a la contaminación con plomo y la contaminación fuera de los límites de la mina. También lanzó proyectos piloto de minería más segura en Zamfara en 2017. Además, fueron tratados 433 niños afectados.

Finalmente, en el estado de Anambra, concretamente en Onitsha, MSF puso en marcha un nuevo proyecto contra la malaria, que, además de dar apoyo al diagnóstico y tratamiento de enfermos en los centros de salud locales, incluye actividades de agua y saneamiento y de control de los mosquitos trasmisores.

Las cifras de 2018:

  • 334.300 consultas externas

  • 60.200 personas hospitalizadas

  • 41.300 personas con malaria tratadas

  • 26.900 personas con cólera tratadas

  • 15.400 partos

  • 12.800 consultas individuales de salud mental

Este artículo ofrece una visión general de nuestro trabajo en Nigeria entre enero y diciembre de 2018; es un resumen que no puede considerarse exhaustivo.

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