Ideales que curan

Con la campaña “Ideales que curan”, MSF invita al público a conocer cómo estos tres principios se traducen en atención médica real: en 2025 trabajamos en 505 proyectos, en 72 países y el Mediterráneo.

Médicos Sin Fronteras (MSF) presenta “Ideales que curan”, una campaña que recorre tres ideales — humanidad, compromiso e independencia — que guían, entre otros, la labor médico-humanitaria de la organización en más de 500 proyectos, en 72 países alrededor del mundo y en el Mediterráneo. 

“Estos ideales en acción se convierten en presencia, cuidado y atención médica-humanitaria donde más nos necesitan”, señala la organización. Detrás de cada consulta médica, cada clínica móvil y cada equipo desplegado en terreno hay una decisión tomada en función de esos tres ideales: a quién atender, dónde permanecer y cómo actuar sin depender de intereses ajenos. 

En Bogotá, durante el mes de septiembre, la organización presentará esta campaña en diferentes puntos de la ciudad: como El Parque Nacional, el Simón Bolívar, la Calle 85, el Parque de los Periodistas y la Biblioteca Virgilio Barco. 

HUMANIDAD: atender sin discriminación

En las crisis en las que interviene, MSF sostiene que actos básicos como cuidar, escuchar, respetar la dignidad y proteger a las personas se vuelven esenciales. Todas y cada una de las personas merecen atención médica, protección y un trato digno, más allá del género, la orientación sexual, la raza, la etnia, el origen o la ideología.  

Un grupo de terapia psicológica instalado en la biblioteca de la ciudad de Pervomaiskyi, al noreste de Ucrania, atiende a la población afectada, principalmente mujeres que han perdido hijos y esposos en la guerra.  

“Sé lo difícil que es mirar a un paciente sin poder ofrecerle nada, porque no tienes nada que ofrecer más que apretarle la mano y darle consuelo”, relata Ruth Conde, enfermera de MSF en Gaza, en 2024.

COMPROMISO: permanecer en los momentos de mayor dificultad

El compromiso, para MSF, significa llegar a donde nadie más llega, incluso si ello implica desplazarse a lugares de difícil acceso, adaptarse a contextos cambiantes y sostener la atención médica-humanitaria durante los períodos de crisis. 

En la región de Afar, Etiopía, dos equipos móviles de MSF trabajan desde 2022 en comunidades afectadas por la sequía y la falta de agua segura, tratando a niños y niñas con desnutrición aguda grave. 

En Colombia, tras el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el occidente del país el 10 de agosto de 2026, los equipos de MSF desplegaron clínicas móviles en Quibdó y Buenaventura. Entre esa fecha y comienzos de septiembre realizaron cerca de 700 consultas —incluidas 480 de medicina general y casi 60 de salud mental individual— y llevaron a cabo 15 grupos de psicoeducación con más de 200 participantes.

La psicóloga Alejandra Bolívar lleva a cabo una actividad de psicoeducación sobre los miedos con las niñas del barrio Alberto Lleras, en Buenaventura, tras el terremoto en la región colombiana.

INDEPENDENCIA: decidir sin presiones políticas ni económicas 

La independencia le permite a MSF evaluar los contextos de crisis y decidir dónde es más necesaria y cómo actuar, sin responder a presiones políticas ni intereses económicos. Esa independencia se sostiene gracias a que el 98% de los fondos de la organización provienen de donaciones privadas. 

En Rafah, en la Franja de Gaza, los equipos de agua y saneamiento de MSF pusieron en marcha un programa de distribución de agua potable que, entre diciembre de 2023 y febrero de 2024, proporcionó un promedio de 110.000 litros de agua potable al día a cerca de 20.000 personas, en una ciudad que pasó de 300.000 habitantes a albergar casi 1,5 millones de desplazados por la guerra.

En junio de 2026, MSF rehabilitó el Centro Munigi para Tratamiento de Ébola, en Goma, República Democrática del Congo, para responder a la emergencia declarada por el brote de la enfermedad en una zona rural profundamente afectada por un conflicto armado violento y atomizado. 

“Sin humanidad, el sufrimiento crece. Sin independencia, la ayuda deja de ser justa. Sin compromiso, las injusticias quedan impunes. Estos tres ideales no funcionan por separado: se sostienen entre sí, y son la razón por la que seguimos presentes donde más nos necesita”, concluye la organización. 

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