El Gobierno de Colombia emitió recientemente una resolución declarando de interés público los medicamentos para hepatitis C.
La pregunta clave no es qué es esto — sino: ¿por qué importa? Se trata de un paso importante para abordar las barreras que aún limitan el acceso al tratamiento y avanzar hacia una respuesta de salud pública más equitativa.
Medidas como esta permiten abrir el camino para ampliar la disponibilidad de versiones genéricas asequibles y acelerar el acceso al tratamiento para todas las personas que lo necesitan.
Hoy, el tratamiento con Sofosbuvir + Velpatasvir cuesta aproximadamente $4.095.343 COP por frasco. Con una licencia obligatoria, ese precio podría bajar a alrededor de $311.908 COP — más de 90% de reducción.
Esto importa porque redefine lo que el sistema de salud puede hacer con el mismo presupuesto: tratar a más personas, reducir brechas de acceso y avanzar hacia la eliminación de la enfermedad.
El impacto es concreto: se estiman 2.119 personas que necesitarán tratamiento en 2025, y el costo total podría bajar de ~$26.000 millones a ~$1.980 millones COP.
Y no es una medida aislada. Colombia ya utilizó este instrumento en 2024 para dolutegravir (VIH), con un impacto claro: el mismo presupuesto pasó de tratar 1 persona a tratar hasta 25 personas.
Esto es relevante más allá de Colombia, porque muestra cómo medidas legales existentes pueden expandir el acceso real, mejorar la eficiencia del gasto público y alinear los precios con las necesidades de salud pública.
Muchos países enfrentan la misma situación: tratamientos eficaces existen, pero los precios limitan su alcance. Colombia está mostrando un camino concreto: usar medidas legales para traducir tecnologías médicas existentes en acceso efectivo.
Para nuestra organización, esto es clave. En muchos contextos donde trabajamos, los precios y las barreras de patente limitan qué tratamientos pueden usarse en la práctica. Medidas como esta pueden ampliar opciones terapéuticas, permitir el uso de versiones más asequibles y hacer viable escalar la atención.
Consideramos que este tipo de medidas es fundamental para ampliar el acceso a tratamientos esenciales. La pregunta ahora es: ¿qué otros países van a seguir este camino?