Guerra en Irán: a pesar del alto al fuego, hay un precario acceso a la atención médica esencial

Desde Médicos Sin Fronteras seguimos brindando atención en Irán y estamos ampliando nuestras actividades tras el alto al fuego.

Más de siete semanas después del inicio de la guerra en Irán, estamos ampliando nuestras actividades en Teherán. A su vez, continuamos respondiendo a las crecientes necesidades médicas en otras zonas donde trabajamos. Si bien el alto al fuego vigente ha brindado cierto alivio, la situación sigue siendo precaria para muchas personas que dependen de servicios de salud esenciales.

Antes del inicio de la guerra, desarrollábamos actividades en el sur de Teherán, Mashhad y la provincia de Kerman. Allí enfocábamos en la atención primaria de salud para personas con dificultades para acceder a los servicios de salud, en particular las personas refugiadas afganas. 

En el punto álgido de la violencia, durante un periodo de intensos bombardeos, tuvimos que suspender temporalmente nuestras actividades en la clínica del sur de Teherán. Esta clínica ya ha reabierto y recibimos autorización para gestionarla como puesto médico avanzado. Tiene capacidad para recibir heridos y estabilizar a pacientes en estado crítico, si fuera necesario. También ampliamos los servicios a todos los iraníes, y el número de consultas se ha duplicado desde el alto al fuego. Actualmente, la clínica atiende a unos 250 pacientes al día. 

“La atención primaria de salud suele ser uno de los primeros servicios que se ven interrumpidos durante las emergencias, pero sigue siendo uno de los más esenciales. La población sigue necesitando tratamiento para enfermedades comunes y crónicas como la diabetes y la hipertensión. Y, especialmente tras el trauma de la guerra, la mayoría necesitarán apoyo psicológico”

Grigor Simonyan, jefe de misión de MSF en Irán.

Para ampliar aún más el acceso ala atención primaria de salud, planeamos abrir una segunda clínica en el sur de Teherán. 

Nuestras clínicas en la ciudad de Kerman, al sureste del país, reciben a unos 150 pacientes al día, proporcionando también atención primaria de salud esencial. Se estima que unas 200.000 personas refugiadas afganas viven en las afueras de la ciudad. Somos una de las pocas organizaciones médicas que les brinda atención médica. 

En Mashhad, al noreste de Irán, cerca de la frontera con Afganistán, seguimos brindando servicios de salud, incluyendo apoyo psicológico, a más de 160 pacientes diarios en la clínica del distrito de Golshahr, donde reside la mayoría de la población refugiada afgana de Mashhad. 

En todas las localidades, brindamos una amplia gama de servicios médicos:

  • salud sexual y reproductiva,
  • detección y tratamiento de enfermedades infecciosas como la hepatitis C,
  • apoyo psicológico,
  • manejo de enfermedades crónicas y 
  • derivaciones a centros de salud especializados. 

Guerra en Irán: un sistema de salud bajo extrema presión 

A pesar de que algunas partes del sistema de salud continúan funcionando, la guerra ha sometido a los servicios de salud de Irán a una presión extrema. Hospitales, clínicas y ambulancias han sido atacados y dañados. 

Al 15 de abril, la Organización Mundial de la Salud había verificado 24 ataques contra el sector de la salud en Irán. Esto ha sobrecargado el sistema médico y a los equipos humanitarios.  

“Irán también depende en gran medida de los medicamentos de fabricación local, y la producción farmacéutica se ha visto gravemente afectada como consecuencia directa de esta guerra”, afirma Simonyan. Cada vez vemos más personas afectadas por la falta de acceso a medicamentos esenciales. 

En respuesta, hemos donado medicamentos y suministros: kits para atención pediátrica y kits para atención de traumatismos. Están siendo distribuidos y utilizados por la Sociedad de la Media Luna Roja Iraní. Además, donamos artículos esenciales (mantas, almohadas y kits de higiene) también a través de la Sociedad de la Media Luna Roja Iraní, para apoyar a las personas afectadas por la crisis. 

A medida que la crisis se acerca a su tercer mes, permanecemos preparados para adaptarnos y ampliar aún más nuestras actividades en respuesta a las necesidades médicas cambiantes, en colaboración con las autoridades.

“Los civiles siguen soportando el mayor costo de esta guerra. El pleno respeto y la protección de las instalaciones médicas y del personal de la salud son fundamentales para garantizar que las personas puedan acceder a la atención médica cuando y donde la necesiten”

Grigor Simonyan, jefe de misión de MSF en Irán.
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