Cuatro métodos para combatir la resistencia a los antibióticos

MSF

¿Sabías que estamos perdiendo la capacidad de usar antibióticos, que son uno de los medicamentos más potentes de la medicina moderna? Te explicamos el por qué.

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Los antibióticos matan las bacterias responsables de infecciones peligrosas y mortales. Por eso estos medicamentos son extremadamente importantes. Sin ellos, moriríamos por complicaciones de heridas pequeñas infectadas o por enfermedades comunes.          

Pero esta es la cuestión: cada vez que se exponen las bacterias a los antibióticos, hay una ligera posibilidad de que aprendan a defenderse contra ellos. Y, cuando eso sucede, adquieren resistencia a los antibióticos. Los antibióticos se han usado mucho durante décadas. Más de lo que se cree, porque los pacientes no siempre saben que están tomando antibióticos. Así que las bacterias han tenido numerosas oportunidades de volverse resistentes a los medicamentos.              

En lugares como el Oriente Próximo, que están afectados por conflictos violentos o intentan recuperarse de ellos, la violencia agrega otro nivel de complejidad al problema. las heridas causadas por disparos, explosiones y bombardeos suelen requerir intervenciones quirúrgicas complejas y son muy susceptibles a las infecciones bacterianas.

1. Laboratorios para elegir el antibiótico correcto

Uno de los métodos que estamos probando en algunos de nuestros proyectos para combatir este problema es a través de los laboratorios. Por ejemplo, aquí en Ammán (Jordania), podemos averiguar qué bacteria causa una infección, y a qué antibiótico es resistente. Esto es sumamente útil para que nuestros médicos decidan qué tipo de antibiótico es más eficaz para tratar a nuestros pacientes.

Tomamos estas muestras y tratamos de procesarlas lo mejor posible. Seguimos los pasos correctos hasta llegar al antibiótico correcto, de modo que se pueda determinar la dosis correcta para cada paciente.

2. Protocolos para administración de antibióticos

Otra manera de combatir esta resistencia es a través de algo que llamamos “administración de antibióticos”. Es muy importante que haya normas estrictas en cuanto a la venta de medicamentos sin receta en las farmacias y en cuanto al uso de los antibióticos. Sin embargo, cuando un lugar está afectado por la guerra, es muy difícil implementar estas normas o hacer que se cumplan. Por eso MSF se asegura de que todo el personal médico entienda cómo se deben usar los antibióticos, aun en países devastados por la guerra, como Yemen. 

Aprendimos a seguir un protocolo que establece qué tipo de antibiótico se debe usar para distintos tipos de infecciones. También recibimos capacitación sobre el modo de recetar antibióticos según el tipo de bacteria que causa la infección tratada.

3. Prevención y control de infecciones en los hospitales

También necesitamos normas estrictas para evitar la propagación de la resistencia en los hospitales. En Irak, ese es el trabajo de Fatima, nuestra supervisora de prevención y control de infecciones.

Nuestro programa de prevención y control de infecciones tiene tres pilares: el primero es la higiene de las manos. El segundo es la limpieza, desinfección y esterilización del entorno y de los equipos médicos. El tercer pilar es el control de las vías de propagación de las infecciones.

4. Pacientes responsables y protagonistas

Los pacientes también tienen responsabilidades. En algunos casos, tienen que entender por qué tomamos determinadas medidas, como ubicarlos en una sala de aislamiento, para evitar la propagación de la resistencia. Nuestros trabajadores de promoción de la salud, como Amal, en Gaza, dedican mucho tiempo a hablar con ellos.

Muchos pacientes se quejan y dicen: ‘¿Por qué no me recetan antibióticos siempre? Quiero que mi herida sane pronto’ o ‘Quiero que mi infección disminuya rápido’. Siempre les explico que solo se debe recetar antibióticos cuando el cuerpo realmente necesita su ayuda.

 

Hay muchos tipos distintos de bacterias, que reaccionan de manera diferente a distintos antibióticos. Además, la situación puede variar según el lugar. Esto hace que la resistencia a los antibióticos sea un problema difícil de resolver, incluso en hospitales bien organizados y equipados. Ahora imaginemos tratar de hacerlo en países devastados por la guerra o en lugares que se están recuperando de un conflicto violento. El desafío es enorme.

Aun así, paso a paso, hacemos un gran esfuerzo para contribuir en la batalla mundial contra la resistencia a los antibióticos.

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