MSF reanuda sus operaciones de búsqueda y rescate en el Mediterráneo ante la escalada del conflicto en Libia y la inacción europea

Kevin McElvaney/SOS MEDITERRANEE

En lo que va de año, al menos 426 hombres, mujeres y niños han muerto al intentar alcanzar Europa en lo que se ha convertdo en la ruta migratoria más mortal.

Médicos Sin Fronteras (MSF) reanuda sus operaciones de búsqueda y rescate para salvar vidas en el Mediterráneo central, a la vez que condena la inacción criminal de los gobiernos europeos. El retorno de la organización médico humanitaria al mar se produce después de una campaña de dos años en la que parte de los gobiernos de la UE ha tratado de poner fin a la labor humanitaria de las ONG en el Mediterráneo y ha normalizado unas políticas vengativas que no han hecho más que causar muertes en el mar y sufrimiento en el conflicto libio.

«Los políticos quieren hacernos creer que las muertes de cientos de personas en el mar y el sufrimiento de los miles de refugiados y migrantes atrapados en Libia son el acceptable precio a pagar para controlar la migración», dice Sam Turner, coordinador general de MSF para la misión de búsqueda y rescate en el Mediterráneo y para Libia.

“La dura realidad es que mientras anuncian el fin de la llamada crisis migratoria en Europa, ignoran la crisis humanitaria que estas políticas perpetúan en Libia y en el mar. Todas estas muertes y todo este sufrimiento se puede prevenir, así que mientras continúen, nos negamos a permanecer de brazos cruzados «, añade Turner.

El nuevo barco de búsqueda y rescate, el Ocean Viking, está operado conjuntamente con la ONG francesa SOS Mediterranée y pondrá rumbo al Mediterráneo Central a finales de este mes.

Sin apenas barcos de rescate en el Mediterráneo central y los últimos vestigios de la capacidad de búsqueda y rescate europeos abandonados imprudentemente, esta ruta marítima es la ruta migratoria más mortal de todo el mundo. En lo que va de año, al menos 426 hombres, mujeres y niños han muerto al intentar alcanzar Europa, 82 de ellos en un solo naufragio ocurrido hace tan sólo dos semanas. Además, los buques comerciales se encuentran en una posición insostenible, atrapados entre el deber de rescate y el riesgo de quedar varados en el mar durante semanas debido al cierre de los puertos italianos y la incapacidad de los Estados de la UE para acordar un mecanismo de desembarque.

Los combates que asolan Trípoli, la capital de Libia, desde hace más de tres meses han provocado el desplazamiento de más de 100.000 personas y han dejado atrapados y sin capacidad para huir a refugiados y migrantes en los centros de detención. Los enfrentamientos en los centros de detención en Libia se han cobrado ya la vida de 60 de estas personas.

Las evacuaciones humanitarias fuera de Libia siguen siendo únicamente puntuales e inadecuadas, dejando la ruta mortal por el Mediterráneo como una de las únicas vías de escape posible. Mientras tanto, los gobiernos europeos están violando sus obligaciones legales y los principios humanitarios que firmaron al apoyar a la Guardia Costera Libia para que devuelva a estas personas vulnerables a Libia, en algunos casos a centros de detención donde quedan expuestos a disparos y ataques aéreos, como lo atestigua el ejemplo más reciente del centro de detención de Tajoura.

«Nuestra presencia en el mar es para salvar vidas, eso es lo esencial. Pero no permaneceremos callados mientras personas vulnerables sigan sufriendo», asegura Turner.

“La condena que hacen los líderes europeos de los asesinatos de refugiados y migrantes en Libia debería ir acompañada de la reanudación de las operaciones oficiales de búsqueda y rescate, el desembarco en lugares seguros, la evacuación inmediata fuera de Libia y el cierre de todos los centros de detención. La hipocresía que supone aumentar el apoyo a las intercepciones en el mar y el posterior retorno forzado de estas personas a centros de detención donde suceden todo tipo de atrocidades, sugiere que estas condenas son en realidad palabras vacías”.

Mientras los gobiernos de la UE no asuman su responsabilidad en las operaciones de búsqueda y rescate, y mientras haya personas huyendo de Libia, se necesitarán buques humanitarios en el Mediterráneo. Para MSF, cuyo trabajo se rige por los principios humanitarios, sería inconcebible no tratar de evitar que las personas se ahoguen y llevarlos a un lugar seguro, donde aquellos que necesitan protección internacional puedan solicitar asilo a las autoridades pertinentes.

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