Un espacio seguro para pacientes LGBTIQ+ en San Pedro Sula, Honduras

Hacer que la atención sea inclusiva no solo es lo correcto, sino que salva vidas.

En la ciudad de San Pedro Sula, al norte de Honduras, Médicos Sin Fronteras (MSF) trabaja diariamente por una atención médica más inclusiva junto a la comunidad LGBTIQ+.

En la acera hay varias cajas que contienen decenas de kits de salud sexual y reproductiva para distribuirse a quienes representan algunas de las poblaciones más vulnerables y marginadas de la ciudad: personas trabajadoras del sexo y LGBTIQ+.

Cuando un vehículo de Médicos Sin Fronteras llega, el equipo se prepara para cargar las cajas y partir hacia una extensa noche de trabajo.

Hacer que la atención sea inclusiva no solo es correcto, sino que salva vidas

Atención inclusiva para personas LGBTIQ+ en Honduras
El personal de MSF realiza una reunión de equipo en la clínica de San Pedro Sula.

«La comunidad nos conoce y reconoce a nuestro personal«, dice Armando Salinas, supervisor de promoción de la salud de MSF. «Le decimos a la gente: ‘Estamos aquí contigo, podemos ayudarte, confía en nosotros y acude a nuestros servicios porque son para ti‘».

Durante estas visitas, el equipo de promoción de la salud ofrece educación y sensibilización sobre salud sexual y reproductiva. Para muchas personas en situación de vulnerabilidad, estos cuidados y servicios son casi inaccesibles debido a la discriminación y exclusión en los entornos sanitarios.

Esto puede desanimarles a acceder a la atención y conllevar graves consecuencias para su salud: las personas trabajadoras del sexo y la comunidad LGBTIQ+ tienen un mayor riesgo de contraer VIH/SIDA, ciertos tipos de cáncer, condiciones de salud mental, entre otras. A menudo son blanco de violencia sexual y de género, que a su vez puede causar una serie de consecuencias médicas y psicológicas que requieren de atención inmediata.

Una clínica inclusiva para la comunidad LGBTIQ+

Atención inclusiva a pacientes LGBTIQ+
David, 20 años.

Considerando estos factores, en 2021 nuestros equipos abrieron una clínica en San Pedro Sula —la segunda ciudad más grande de Honduras—. Se trata de un espacio pensado y adaptado para acompañar a personas trabajadoras del sexo, a la población LGBTIQ+ y a quienes han sobrevivido a la violencia sexual.

Era una apuesta por ofrecer un lugar seguro, cercano y sensible a las realidades que muchas veces quedan fuera del sistema de salud tradicional. Con los valores de inclusión y respeto en su núcleo, el programa ofrece una atención médica y de salud mental integral en un espacio libre de estigma y discriminación. Todas las y los pacientes son tratados con dignidad y respeto, y reciben la atención que necesitan.

«Nos acercamos a la comunidad, ganamos su confianza y conocimos las necesidades«, dice Diana Dávila, gestora de la Clínica de MSF en San Pedro Sula. «A partir de eso, creamos estrategias para mejorar el acceso a la atención«.

Lo que enfrentan las personas LGBTIQ+ en la consulta médica

Atención inclusiva para personas LGBTIQ+
Jefry, 26 años.

Los estigmas y prejuicios sociales contra la población LGBTIQ+ convierten los servicios de salud en un lugar hostil donde las, les y los pacientes enfrentan ser mal generizados, descubiertos o maltratados por su identidad. En ausencia de un entorno sanitario adecuado, muchas personas posponen ir al médico hasta que su salud se deteriora, a veces hasta el punto de que ya es demasiado tarde.

Cuando vamos a un hospital público o a un centro de salud, siempre nos enfrentamos a las miradas de médicos que no tienen formación en diversidad o inclusión. Siempre nos juzgan, siempre nos miran mal. Y eso hace que no queramos ir a un centro de salud para recibir atención médica.

Jefry, paciente de la clínica de MSF en San Pedro Sula

En Honduras, los formularios y registros médicos utilizan el nombre y el género asignados al nacer de acuerdo con los documentos nacionales de identificación de los y las personas. «Desde el momento en que entras -a un centro de salud-, no te llamarán por tu nombre«, explica Salinas. «Si soy una mujer trans, siempre pondrán el género masculino. Si soy un hombre trans, indican el género femenino, no con el que me identifico. Y ahí es donde comienza la diferenciación de los servicios«.

La importancia de formar profesionales con perspectiva de género

En muchos lugares del mundo, los profesionales sanitarios no reciben la formación necesaria para ayudar a los pacientes LGBTIQ+, lo que provoca brechas de conocimiento y atención inadecuada. Por eso la Clínica de MSF está adaptada a las necesidades cada persona, incluyendo atención de salud mental, sexual y reproductiva y un sólido programa de promoción de la salud para superar la desconfianza y la desinformación derivadas de décadas de exclusión.

La Clínica también cuenta con un laboratorio interno que ofrece pruebas rápidas, lo que significa que las personas que vienen no tienen que salir del espacio seguro de la clínica para acceder a sus resultados. «Venimos aquí y nos sentimos seguras haciéndonos las pruebas«, dice Melissa, paciente trans y trabajadora sexual. «Nos sentimos como en casa«.

El personal de la clínica MSF está formado en diversidad e inclusión para garantizar que la identidad de los pacientes sea tratada con respeto. Esto incluye gestos como pedir pronombre preferido y llamarle por su nombre elegido en lugar de por lo que aparece en su identificación nacional. «Damos a las personas la oportunidad de presentarse tal y como se ven y cómo se sienten, y les tratamos acorde a ello«, dice Salinas.

Apoyo a la salud mental sin prejuicios

Atención inclusiva para personas LGBTIQ+
«Tenemos que acabar con el estigma», afirma Osman, un paciente de la clínica.

Sufrir discriminación y ser objetivo por quién eres puede tener un impacto profundo en la salud mental. Las personas LGBTIQ+ enfrentan una mayor exposición a pensamientos suicidas, transtornos del estado de ánimo, ansiedad y abuso de sustancias. Al mismo tiempo, buscar apoyo en salud mental puede ser abrumador para quienes sienten que no pueden expresar su verdadero yo a un terapeuta.

«Les pacientes nos dicen que a veces otros profesionales mezclan sus valores, ya sean sociales o religiosos en la consulta, y por eso a veces sienten incomodidad y discriminación«, explica Zúniga. «Cuando los pacientes acuden a mí por primera vez, ponen una barrera porque tienen la impresión de que quizá recibirán el mismo tipo de atención prejuiciosa. Pero una vez que se abren al proceso y ven que este es un espacio seguro, confidencial y sin prejuicios, nos dicen que se sienten bastante aceptados aquí«.

El caso de David

En una pequeña oficina al final de un pasillo decorado con dibujos en tonos arcoíris hechos por pacientes, David, de 20 años, se acomoda en un sofá para una sesión de terapia con la psicóloga de MSF Jessica Zúniga. «Cuando llegué aquí, estaba en una una situación muy mala«, explica. «Me han atacado en público. Me da miedo… y no hay forma de protegernos, ni ningún lugar al que podamos ir o llamar para informarlo«.

Como muchos, David al principio dudaba en buscar atención. «Temía que hubiera un problema en hablar de mis problemas de forma tan abierta«, dice. «Cuando me di cuenta de que había un lugar específicamente para la comunidad -LGBTIQ+-, me sentí más seguro. Y por eso decidí venir.» Lleva un año yendo a terapia, lo que le ha ayudado a desarrollar habilidades para afrontar sus miedos.

Para Jefry, la experiencia fue similar. «La primera vez que accedí a la atención de salud mental fue en MSF, y creo que marcó un punto de inflexión en mi vida«, comparte. «Ahora me considero una persona más fuerte y emocionalmente inteligente, y siento que puedo afrontar mejor la discriminación y el rechazo que enfrento o que puedo enfrentar cada día«.

Un modelo de dignidad y respeto

Atención médica inclusiva en Honduras
El equipo de MSF en San Pedro Sula durante la celebración del cuarto aniversario de la clínica, a la que se invitó a los pacientes y a sus familias a participar en los festejos.

Desde 2021, la clínica MSF en San Pedro Sula ha ofrecido una variedad de servicios médicos y de salud mental integrales para personas de comunidades vulnerables y marginadas. La salud sexual y reproductiva es un punto central, con servicios como:

  • pruebas de infecciones de transmisión sexual, incluyendo pruebas rápidas de VIH;
  • vacunación preventiva;
  • anticonceptivos, además de inyecciones, dispositivo intrauterino (DIU), implantes y medicamentos orales;
  • y profilaxis pre y postexposición (PrEP y PEP) para protección contra el VIH.

También cuenta con un sólido programa de salud mental, que incluye una línea de emergencia para pacientes en crisis, como las víctimas de violencia sexual.

MSF es más que una consulta médica o una clínica. Es un espacio seguro al que podemos ir sin miedo a ser rechazados o faltados al respeto, donde puedo recibir atención médica sin ningún prejuicio.

Jefry, paciente de la clínica de MSF

Nadie debería ser privado del acceso a la atención médica y de salud mental simplemente por quién es o a quién ama. MSF está comprometida a garantizar que cada individuo, independientemente de su identidad, tenga acceso a la atención integral que necesita.

Hacer que la atención sea más inclusiva no solo es lo correcto, sino que salva vidas.

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