Médicos Sin Fronteras (MSF) pide una ampliación masiva de la asistencia vital y un acceso humanitario sin obstáculos en medio de la catástrofe que se vive en Gaza, donde se siguen perdiendo vidas debido a la violencia sostenida y a las persistentes restricciones a la ayuda impuestas por las autoridades israelíes. A pesar de estas políticas, MSF se compromete a permanecer y prestar asistencia a la población de los Territorios Palestinos Ocupados durante el mayor tiempo posible, trabajando bajo su registro en la Autoridad Palestina.
En virtud del Derecho Internacional Humanitario, las autoridades israelíes, como potencia ocupante, están obligadas a garantizar la prestación de asistencia humanitaria. Sin embargo, las nuevas normas restrictivas, que exigen a 37 ONG abandonar los Territorios Palestinos Ocupados (TPO) antes del 1 de marzo, amenazan con reducir drásticamente una ayuda que ya es del todo insuficiente. Los gobiernos de todo el mundo deben reforzar las decisiones de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) adoptando medidas concretas para facilitar el acceso incondicional a la asistencia humanitaria.
“MSF está trabajando para mantener los servicios para los pacientes en un entorno cada vez más limitado”, afirma Christopher Lockyear, Secretario General de MSF. “Las necesidades son inmensas y las restricciones drásticas tienen consecuencias mortales. Cientos de miles de pacientes necesitan tratamiento y atención de salud mental y decenas de miles requieren seguimiento médico, quirúrgico y psicológico a largo plazo”.
A pesar del plan de paz liderado por Estados Unidos, las autoridades israelíes siguen restringiendo gravemente, e incluso negando, el acceso al agua, la vivienda y la atención médica. Las condiciones de vida se mantienen en niveles indignos y la violencia sigue causando muertos y heridos entre la población palestina a diario.
Las necesidades humanitarias también aumentan en Cisjordania
En las últimas semanas, la ayuda humanitaria que llega a Gaza ha disminuido considerablemente. En Cisjordania, las necesidades médicas y humanitarias siguen aumentando en medio de un alarmante incremento de la violencia, los desplazamientos forzados, los ataques armados de los colonos, las demoliciones de viviendas, la expansión de los asentamientos y los obstáculos a la atención sanitaria.
La retirada del registro de MSF ante las autoridades israelíes ya está afectando a la atención a los pacientes. La baja del registro agrava la presión sobre un sistema sanitario devastado durante los últimos dos años y limitado por las restricciones persistentes sobre equipos y suministros médicos esenciales. Desde principios de enero, las autoridades israelíes han impedido a MSF introducir personal internacional y suministros a los Territorios Palestinos Ocupados. Y desde este domingo 1 de marzo, todo el personal internacional de MSF deberá haber abandonado ya el territorio.
Los programas ya se enfrentan a escasez de recursos, y los equipos médicos de MSF están especialmente preocupados por su capacidad para seguir prestando atención traumatológica de urgencia y servicios de rehabilitación a los pacientes, así como atención pediátrica, servicios de salud sexual y reproductiva, de enfermedades no transmisibles y atención psiquiátrica. A largo plazo, las actividades de MSF serán inciertas y posiblemente imposibles de mantener en condiciones tan restrictivas.
“Los programas de MSF son vitales. La atención médica y la ayuda humanitaria a esta escala no pueden sustituirse fácilmente”, alerta Christopher Lockyear. “En medio de la catástrofe humanitaria actual, MSF permanecerá en los Territorios Palestinos Ocupados todo el tiempo que sea posible, haciendo todo lo que esté en nuestra mano. Hacemos un llamamiento a las autoridades israelíes para que permitan la ayuda humanitaria a gran escala y a la comunidad internacional para que garantice que los palestinos de Gaza y Cisjordania no sean abandonados a su suerte”.
El trabajo de Médicos Sin Fronteras
MSF lleva trabaja en los Territorios Palestinos Ocupados desde 1988, proporcionando atención médica y mental, y, más recientemente, servicios de agua y saneamiento a gran escala. En 2025, MSF atendió a una de cada cinco camas de hospital en Gaza, asistió a uno de cada tres partos, realizó 913.284 consultas ambulatorias y distribuyó más de 700 millones de litros de agua.
Solo en enero de 2026, los equipos de MSF realizaron 85.579 consultas por traumatismos, atendieron a 40.646 casos de urgencia y trataron a 5.981 pacientes por afecciones relacionadas con traumatismos. En respuesta a las abrumadoras necesidades, MSF había previsto ampliar sus programas en 2026 con un presupuesto de 130 millones de euros. Ahora, ese apoyo se ve envuelto en la incertidumbre.
Los nuevos y restrictivos requisitos de registro, utilizados como pretexto para obstaculizar la asistencia, coinciden con una campaña global coordinada de ataques en internet promovida por el Gobierno de Israel contra MSF.
“Constituye una campaña de desprestigio, basada en acusaciones falsas y sin fundamento, que tiene como objetivo desacreditar a MSF, silenciar la voz de la organización y obstaculizar la prestación de asistencia sanitaria”, explica Christopher Lockyear. “En un contexto en el que se prohíbe el acceso a los periodistas internacionales y se asesina a periodistas palestinos, reducir aún más el acceso de las ONG supone eliminar a más testigos de la violencia y sus prolongados efectos sobre la población”.