La restricción deliberada de alimentos y ayuda provoca niveles alarmantes de desnutrición en Gaza

Análisis nutricionales de MSF certifican que la crisis de desnutrición provocada por Israel en la Franja tuvo efectos devastadores en las mujeres embarazadas y sus recién nacidos.

La crisis de desnutrición en Gaza provocada por Israel tuvo un impacto devastador en las personas. Principalmente en las mujeres embarazadas y en etapa de lactancia, los recién nacidos y lactantes menores de 6 meses. Esto se dio especialmente durante los periodos de intensas hostilidades y asedio, como el que vivió Gaza a mediados de 2025, según análisis de datos médicos que publicamos hoy.

En cuatro centros de salud que gestionamos y apoyamos entre finales de 2024 y principios de 2026, nuestros equipos registraron mayores niveles de prematuridad y mortalidad entre los bebés nacidos de madres afectadas por la desnutrición durante el embarazo. También observamos altos niveles de abortos espontáneos y un fuerte aumento en el abandono del tratamiento entre los niños y niñas desnutridos.

Relacionamos estos resultados con el bloqueo israelí de bienes esenciales y los ataques contra la infraestructura civil, incluidas las instalaciones médicas. La inseguridad, los desplazamientos, las restricciones a la ayuda y el acceso limitado a alimentos y atención médica han tenido consecuencias devastadoras para la salud materna y neonatal. 

Advertimos que la situación sigue siendo extremadamente frágil a pesar del llamado alto el fuego. Instamos a las autoridades israelíes a que permitan de inmediato la entrada sin obstáculos de la ayuda y los suministros vitales.

Samar Abu Mustafa, mujer de 32 años: «No hay nada más que los paquetes de alimentos del Programa Mundial de Alimentos y los comedores comunitarios. Cada seis meses, quizá recibamos un paquete de alimentos. Apenas da para nada. Todo es arroz y lentejas. Nos vemos obligados a comer lo que nos pongan delante. Hace mucho tiempo que no comemos nada nutritivo y el bebé no recibe suficiente leche de mí. Me veo obligada a darle leche de fórmula, pero no tengo dinero para comprarla». Gaza, abril de 2026. © Nour Alsaqqa/MSF

Efectos devastadores de la desnutrición durante el embarazo

“La crisis de desnutrición fue totalmente provocada. Antes de la guerra, la desnutrición en Gaza era prácticamente inexistente. Durante dos años y medio, el bloqueo sistemático de la ayuda humanitaria y los bienes comerciales, sumado a la inseguridad, han restringido gravemente el acceso a alimentos y agua potable. Los centros de salud se han visto obligados a cerrar y las condiciones de vida se han deteriorado profundamente. Como resultado, los grupos de personas vulnerables corren un mayor riesgo de sufrir desnutrición”.

Mercè Rocaspana, responsable médico de nuestra unidad de emergencias.

Hemos analizado los datos recopilados de 201 madres de recién nacidos que recibieron tratamiento en las unidades de cuidados intensivos neonatales (UCIN) de los hospitales Nasser y Al Helou, en Jan Yunis y la Ciudad de Gaza, entre junio de 2025 y enero de 2026. Más de la mitad de las mujeres se vieron afectadas por la desnutrición* en algún momento durante el embarazo, y 1 de cada 4 seguía desnutrida durante el parto.

El 90% de los bebés nacidos de madres afectadas por desnutrición nacieron de forma prematura y el 84% presentaba bajo peso al nacer, una incidencia mucho mayor que en los bebés nacidos de madres que no padecían desnutrición en el momento del parto. La mortalidad neonatal fue el doble entre los bebés nacidos de madres afectadas por desnutrición en comparación con los nacidos de madres sin desnutrición.

El desplazamiento y la inseguridad impiden el tratamiento

Entre octubre de 2024 y diciembre de 2025, nuestros equipos ingresaron a 513 bebés menores de 6 meses en programas de alimentación terapéutica ambulatoria en los centros de atención primaria de Al Mawasi y Al Attar, en Jan Yunis. De los ingresados, el 91% corría riesgo de sufrir retraso en el crecimiento y el desarrollo

En diciembre, 200 bebés ya no formaban parte del programa: solo el 48% de ellos se curó, el 7% falleció, el 7% fue derivado a un programa para niños y niñas mayores y un impactante 32% abandonó el tratamiento, principalmente debido a la inseguridad y al desplazamiento.

“La reducción de los ingresos a finales de julio y principios de agosto de 2025 coincidió con un periodo de mayor inseguridad y de interrupciones en la distribución de alimentos. La mayoría de las madres solicitaban apoyo nutricional incluso cuando aún no se había diagnosticado desnutrición a los niños y niñas, lo que refleja la inseguridad alimentaria generalizada provocada por el bloqueo impuesto por Israel, que impidió de hecho la entrada de alimentos en Gaza durante meses. Las familias adoptaron mecanismos de supervivencia, a menudo dando prioridad a los hombres y a los niños frente a las madres a la hora de distribuir los limitados alimentos”. 

Marina Pomares, coordinadora médica para Palestina. 
Mahmoud Hamza Badr Shabana, 29 años: «A pesar del alto el fuego, la vida sigue siendo muy difícil. Durante la hambruna, fue el peor momento: no encontrábamos nada y mi mujer estaba embarazada. Todos los días comíamos lentejas. No había pan, ni harina, ni nada. Lo superamos; gracias a Dios que ya pasó. Hasta ahora, mi mujer y mi hijo siguen en tratamiento por desnutrición». Gaza, abril de 2026.
© Nour Alsaqqa/MSF

Una crisis de desnutrición provocada

Antes de la guerra, no existían unidades especializadas en alimentación terapéutica. Nuestros equipos identificaron los primeros casos de desnutrición infantil en Gaza en enero de 2024. Entre entonces y febrero de 2026, ingresamos a 4.176 menores de 15 años —el 97 % menores de 5— por desnutrición aguda en nuestros programas ambulatorios y de hospitalización. Durante el mismo periodo, 3.336 mujeres embarazadas y lactantes fueron incluidas en programas ambulatorios.

Mi hijo menor murió a los 5 meses debido a una desnutrición grave”, cuenta Mona, una mujer de 23 años que hemos atendido. “Yo misma sufrí desnutrición durante el embarazo y tuve que lidiar con diarrea y debilidad. Vivo en una casa parcialmente destruida. Mi marido era pescador y tenía una pequeña barca que los bombardeos israelíes destruyeron. No tenemos ingresos fijos”.

El alto al fuego de enero de 2025 terminó a mediados de marzo de 2025. A finales de mayo, los puntos de distribución de alimentos se redujeron de unos 400 a solo 4 bajo la autodenominada Fundación Humanitaria de Gaza (GHF, por sus siglas en inglés). Además, el bloqueo de los camiones comerciales de víveres limitó drásticamente el acceso a los alimentos. 

“Los puntos [de distribución de alimentos] estaban militarizados y eran peligrosos, apenas funcionaban o no abrían al mismo tiempo, lo que restringía aún más el acceso a la tan necesaria ayuda alimentaria”, afirma José Mas, responsable de nuestra unidad de emergencia.

En los meses siguientes, los centros que asistimos registraron un fuerte aumento de pacientes que acudían en busca de atención médica debido a la violencia perpetrada en los puntos de distribución de alimentos y a la desnutrición derivada de la falta de comida. Muchas mujeres también informaron de que sufrían un estrés y una ansiedad extremos relacionados con los importantes riesgos a los que se enfrentaban los hombres de la familia al intentar conseguir alimentos en los centros de GHF, así como con los intensos bombardeos aéreos y los desplazamientos resultantes. Nuestros equipos observaron un elevado número de abortos espontáneos durante este periodo, identificándose el alto nivel de estrés como un factor determinante.

Niveles de desnutrición en Gaza sin precedentes

Entre el 16 de octubre y el 30 de noviembre de 2025, se estimaba que alrededor de tres cuartas partes de la población de Gaza se enfrentaban a altos niveles de inseguridad alimentaria aguda, según la Clasificación Integrada de la Fase de Seguridad Alimentaria (IPC), que había declarado una hambruna en agosto -la primera en la historia en la región de Oriente Próximo-.

“Las restricciones tácticas de Israel a la entrada de alimentos, la militarización de los corredores de ayuda y los puntos de distribución, y los ataques selectivos contra la infraestructura esencial de Gaza han creado un entorno en el que el hambre se utiliza deliberadamente como medio de control sobre la población”, explica José Mas.

“Aunque el actual llamado alto el fuego ha traído cierta estabilidad, la situación sigue siendo extremadamente frágil. Nuestros equipos siguen ingresando a nuevos pacientes por desnutrición en Gaza, ya que la población de Gaza se ve obligada a soportar condiciones de vida deliberadamente indignas y carece de acceso a asistencia, ingresos y recursos básicos. MSF instamos a las autoridades israelíes, en su calidad de potencia ocupante, y a los Estados aliados, incluido Estados Unidos, a que faciliten la entrada adecuada y sostenida de ayuda vital para que las personas que viven en Gaza puedan recuperar unos niveles aceptables de salud, nutrición y dignidad”.

José Mas, responsable de nuestra unidad de emergencia.
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