El 25 de septiembre participamos por primera vez en el Congreso Mundial del Cáncer, que se celebró en Hong Kong. Compartimos nuestra experiencia en Malí y Malaui para destacar que se puede prestar atención oncológica en contextos con recursos limitados. Sin embargo, hay que actuar urgentemente para eliminar las barreras que dificultan el acceso a la prevención, al diagnóstico temprano y a un tratamiento adecuado.
La carga del cáncer ya representa una amenaza creciente para la salud pública en muchos de los países donde trabajamos. Allí, las mujeres se ven afectadas de manera desproporcionada. Aproximadamente el 80% de las muertes por cáncer de mama y cáncer de cuello uterino en el mundo se producen en países de ingresos bajos y medianos. De cara a 2050, los expertos en salud mundial estiman que el número de casos de cáncer en estos países aumentará un 150%.
“Hace diez años, durante la crisis de Siria, no estábamos preparados para responder a las necesidades de salud de las personas desplazadas cuyo tratamiento para enfermedades no transmisibles, incluido el cáncer, se había interrumpido bruscamente a causa del conflicto”, explica la doctora Claire Rieux, directora médica de MSF en París.
“Hoy, nuestros equipos proporcionan atención oncológica —desde el cribado hasta el tratamiento y los cuidados paliativos— en varios países. Colaboramos con ministerios de salud, profesionales comprometidos, redes comunitarias y expertos en la lucha contra el cáncer. Queremos seguir aprendiendo y contribuir a avanzar hacia una mayor equidad en este ámbito”.

Nuestra respuesta en Malí
En Malí, más de 2.300 mujeres recibieron atención médica por cáncer de mama o cáncer de cuello uterino entre 2021 y 2025 a través del programa desarrollado por MSF y nuestros socios en Bamako.
Un estudio retrospectivo que evaluó los resultados del tratamiento de mujeres atendidas por nuestros equipos y el Ministerio de Salud de Malí entre 2019 y 2022 muestra avances concretos. Sin embargo, sigue habiendo dificultades para acceder a la radioterapia, limitaciones de seguridad y obstáculos. Solo una cuarta parte de las pacientes fueron diagnosticadas en una fase temprana de la enfermedad, pero esta proporción fue mejorando con el tiempo. Por ejemplo, entre las mujeres con cáncer de cuello uterino, se duplicó entre 2019 (14%) y 2022 (28%).
El estudio también constató que las tasas globales de supervivencia de las mujeres con cáncer de mama eran del 91% un año después del diagnóstico y del 72% a los tres años. Estas cifras son prometedoras. Sin embargo, deben interpretarse con cautela, dado el elevado porcentaje de pacientes cuyo estado de supervivencia se desconocía en el estudio (30% de pacientes perdidas durante el seguimiento).
Nuestra respuesta en Malaui
En Malaui, nuestro programa en Blantyre contribuye a hacer frente a la segunda tasa de mortalidad por cáncer de cuello uterino más alta del mundo. Facilitamos el acceso a cuidados paliativos y tratamientos, incluidos la quimioterapia, la cirugía y la radioterapia. También ofrecemos herramientas de prevención, entre ellas la vacunación contra el virus del papiloma humano (VPH), el cribado precoz y el tratamiento de lesiones precancerosas. En el distrito de Blantyre, la cobertura del cribado del cáncer de cuello uterino aumentó del 40% en 2019 a cerca del 60% el año pasado.
«Nuestros esfuerzos también se han centrado en acompañar a las personas a lo largo de su proceso asistencial, ofreciendo educación para la salud, atención psicológica y apoyo social, y trabajando estrechamente con asociaciones locales y con personas supervivientes. Los medicamentos y los protocolos clínicos por sí solos no son suficientes. Las personas con cáncer necesitan información clara, apoyo emocional y práctico, y continuidad asistencial para poder transitar el tratamiento y hacer frente al impacto más amplio de la enfermedad en sus vidas y en sus familias”, explica Nancy Kamwaza, responsable de promoción de la salud y participación comunitaria de MSF en Malaui.

Nuestro aporte en atención oncológica
Desde MSF también participamos en el estudio PAVE. Este es un proyecto internacional de investigación diseñado para probar una nueva estrategia de bajo coste para el cribado y el tratamiento de lesiones precancerosas de cuello uterino en contextos con recursos limitados. La estrategia combina la genotipificación del VPH y la evaluación visual automatizada mediante inteligencia artificial para detectar lesiones precancerosas. Se comprobó que era especialmente eficaz para mejorar la detección e identificar mejor a las mujeres con mayor riesgo que necesitan tratamiento urgente. Sin embargo, mejorar el cribado ofrece resultados limitados si las siguientes etapas de diagnóstico y atención siguen sin estar disponibles, son inasequibles o están saturadas.
Nuestro trabajo en atención oncológica ha contribuido a demostrar que es posible diagnosticar, prevenir y tratar el cáncer incluso en contextos frágiles y humanitarios. Pero para lograrlo las personas con cáncer necesitan acceso a una atención coordinada y adecuadamente dotada de recursos. Sin embargo, en muchos contextos con recursos limitados, hay muchas dificultades. Los precios elevados, la escasez de medicamentos, la falta de personal especializado y la debilidad de los sistemas de suministro y adquisición siguen impidiendo que las personas diagnosticadas con cáncer accedan al tratamiento y a la atención que necesitan.
Avanzar hacia una mayor equidad
“Con demasiada frecuencia, las personas con cáncer se ven privadas de acceso al tratamiento y a la atención no porque no existan herramientas eficaces, sino porque sus precios las ponen fuera de su alcance, porque no están disponibles cuando se necesitan o porque no son adecuadas para contextos y países con recursos limitados. Ha llegado el momento de que los países y los financiadores demuestren una firme voluntad política para cerrar esta brecha, invirtiendo en atención oncológica y garantizando que los diagnósticos y tratamientos que salvan vidas sean asequibles, adaptables y estén disponibles para las personas en contextos con pocos recursos y en crisis humanitarias”, afirma el doctor Zarak Jan, asesor de incidencia de la Campaña de Acceso de MSF.
Nuestra participación en el Congreso Mundial del Cáncer fue una oportunidad para defender un mayor acceso a una atención integral para las personas con cáncer. Logramos intercambiar ideas con la comunidad oncológica internacional y conocer las últimas innovaciones e iniciativas exitosas en el control del cáncer.