Sudán del Sur al borde del colapso: ataques contra la salud y la población civil

Doce ataques contra nuestro personal y nuestras instalaciones han dejado a unas 762.000 personas sin acceso a atención médica.

Los ataques indiscriminados contra la población civil y las infraestructuras civiles, incluyendo los bombardeos a hospitales, el reclutamiento forzoso, la violencia sexual, las restricciones de acceso y la reducción del espacio humanitario, son realidades para la población de Sudán del Sur.

Así lo denunciamos en nuestro informe sobre la escalada de violencia en el país, “Los mataron mientras huíamos”. Allí se detalla que, entre enero de 2025 y abril de 2026, 12 ataques contra nuestro personal e instalaciones dejaron a aproximadamente 762.000 personas sin acceso a la atención médica.

Instamos al gobierno de Sudán del Sur, al Ejército Popular de Liberación de Sudán en la Oposición (SPLA-IO) y a todas las partes en conflicto a proteger y respetar a la población civil y la infraestructura civil.

La población e infraestructura civil, incluyendo la atención médica, nunca deben ser blanco de ataques. Los ataques directos constituyen graves violaciones del Derecho Internacional Humanitario (DIH). Según el DIH, todas las partes tienen la obligación de respetar y proteger a la población civil y de evitar el uso de la fuerza indiscriminada o desproporcionada, incluidos los ataques aéreos y el uso de armas incendiarias en zonas pobladas.

Una mujer lleva bolsas de comida en la cabeza tras un lanzamiento aéreo del PMA cerca de Chuil, estado de Jonglei, Sudán del Sur. La escalada de la violencia ha desencadenado una nueva ola de desplazamientos. © Isaac Buay/MSF

Los testimonios de nuestros pacientes en Sudán del Sur

“Hui con mi hijo. Desde lejos veía cómo ardía el pueblo”, cuenta una mujer desplazada que recibió atención médica en un centro de MSF en Chuil, estado de Jonglei.

“Incendiaron las casas. Quemaron a mi abuela dentro del tukul [casa tradicional]. Los adultos mayores se quedaron atrás; no pudieron huir con nosotros. Mataron a los adultos mayores”.

Paciente de MSF en Chuil, Jonglei.

Tanto los ataques selectivos como los indiscriminados perpetrados por el gobierno, las fuerzas de la oposición y otros grupos armados, están causando cada vez más daño a la población y dificultando el acceso a la atención médica vital. Desde enero de 2025, hemos atendido a un promedio de 16 personas al día por lesiones relacionadas con la violencia en seis estados: Jonglei, Alto Nilo, Ecuatoria Central, Lagos, Warrap y Ecuatoria Occidental, y dos áreas administrativas: Abyei y Gran Pibor.

“En estas zonas, la población civil sufre ataques aéreos y terrestres, reclutamiento forzoso, secuestros y una violencia sexual y de género generalizada”, explica Zakaria Mwatia, nuestro coordinador general en Sudán del Sur. “Se están atacando ciudades y pueblos densamente poblados, esto provoca víctimas civiles, desplazamientos masivos y la destrucción de infraestructuras civiles”.

El impacto de la violencia se evidencia en nuestros datos médicos y en el hecho de que se produjeron 138 ataques aéreos en el país durante 2025, en comparación con solo dos en 2024. En 2025, atendimos a 6.095 personas por lesiones relacionadas con la violencia, incluyendo heridas de bala, lesiones por explosión y violencia sexual y de género, en comparación con 4.765 personas en 2024.

El tratamiento de heridas de bala aumentó un 77% con respecto a 2024. De enero a abril de 2026, ya habíamos atendido a más de 1.800 personas heridas por la violencia. Incluyendo 885 sobrevivientes de violencia sexual y de género. Esto pone en evidencia el creciente número de víctimas entre la población civil.

“El viernes por la noche fue violada en grupo por un grupo de hombres en Yei”, declaró un miembro del personal de MSF al hablar de una paciente del hospital civil de Yei, en el estado de Equatoria Central, en marzo de 2026. “No sabía cuántos la habían violado. Vino a recibir tratamiento. Tras el tratamiento, su abuela la llevó al pueblo, pues pensó que allí estaría a salvo. El lunes siguiente, fue a recoger leña sola. Entonces, fue violada de nuevo por un hombre armado no identificado. Regresó a nuestra clínica el martes”.

Ataques al sector médico

El sector médico no se ha librado de los ataques. Desde enero de 2025, sufrimos 12 ataques contra nuestro personal y centros de salud, incluyendo secuestros y saqueos. El hospital que apoyamos en Old Fangak fue bombardeado deliberadamente por las fuerzas gubernamentales en mayo de 2025. Nuestro hospital en Lankien también fue bombardeado por las mismas fuerzas en febrero de 2026. Los centros sanitarios de Ulang, Pieri y Akobo fueron saqueados en incidentes separados por asaltantes desconocidos. Al mismo tiempo, el espacio humanitario se está reduciendo de forma alarmante.

Un vehículo de MSF destruido frente a los restos de nuestro hospital en Lankien, estado de Jonglei. Un ataque aéreo de las fuerzas gubernamentales de Sudán del Sur impactó el vehículo y el hospital, destruyendo el almacén principal del mismo. Sudán del Sur, abril de 2026. © Stefan Pejovic/MSF

“La inseguridad general, las denegaciones de acceso y la instrumentalización de la ayuda impiden cada vez más que las organizaciones humanitarias lleguen a las personas con mayores necesidades. Hemos observado un patrón preocupante de bloqueos de acceso y órdenes de evacuación dirigidas a civiles y actores humanitarios”.

Zakaria Mwatia, jefe de misión de MSF en Sudán del Sur.

La asistencia humanitaria también se está utilizando como herramienta para objetivos militares y políticos por todas las partes en conflicto. Los intentos de obligar a las ONG a reubicar la ayuda privando a comunidades enteras de asistencia vital e impiden una respuesta humanitaria adecuada. En particular en las zonas controladas por la oposición en Jonglei y Alto Nilo.

La población civil también sufre desplazamientos forzados, daños físicos inmediatos y a largo plazo, mayor riesgo de desnutrición y enfermedades, mayores necesidades de salud mental y disminución de sus medios de subsistencia. Los largos viajes que realizan las personas sin acceso constante a alimentos y agua, y las duras condiciones de vida, han aumentado su vulnerabilidad. Esto ocurre especialmente en las zonas más vulnerables y cuando se combina con una respuesta humanitaria limitada y la interrupción del suministro de alimentos esenciales.

Reiteramos que la población civil, el personal de salud y las organizaciones humanitarias deben estar protegidos en todo momento. El acceso humanitario debe ser libre para que la asistencia llegue a todas las personas necesitadas, dondequiera que se encuentren.

Leé el informe (en inglés)

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