Terremoto en Colombia: intervenimos en Quibdó y Buenaventura

Cómo estamos respondiendo ante las necesidades humanitarias que siguen siendo elevadas tras el terremoto del 10 de agosto.

Diez días después del terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el occidente de Colombia el 10 de agosto de 2026, la emergencia se ha convertido en una crisis humanitaria compleja, con impactos muy diferenciados según las regiones.

Según el último balance oficial de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) (con corte al 20 de agosto de 2026) se registran 319 personas fallecidas, 4.506 heridas y 260 desaparecidas. Más de 282.000 han resultado afectadas en 15 departamentos y 476 municipios. Entre las poblaciones más golpeadas se encuentran comunidades afrocolombianas e indígenas. La devastación en infraestructura es significativa: más de 31.000 viviendas destruidas, cerca de 163.000 averiadas y 302 edificios colapsados. También se registran 348 centros de salud y 3.483 instituciones educativas con daños.  

La casa de Luz Hernecia Rojas sufrió graves daños y corre peligro de derrumbarse tras el terremoto. Desde entonces, vive en casa de su hija, que también ha sufrido daños. © Natalia Romero Peñuela

El mayor número de víctimas mortales se concentra en Cali y Pereira. Sin embargo, las mayores brechas de atención médica persisten en ciudades intermedias como Buenaventura y Quibdó. También en zonas rurales de difícil acceso, donde el sistema de salud ya enfrentaba limitaciones previas. 

Respuesta de Médicos Sin Fronteras 

Clínica móvil en el barrio de Alberto Lleras, una de las zonas más afectadas de Buenaventura. © Natalia Romero Peñuela

Desplegamos equipos de evaluación y respuesta de emergencia priorizando el Valle del Cauca y el Chocó. Nuestros equipos están operando clínicas móviles que ofrecen atención médica primaria, salud mental y servicios de salud sexual y reproductiva. Estas atenciones se dan en barrios afectados donde las estructuras de salud locales están dañadas o desbordadas. 

Durante los primeros días de trabajo en Quibdó, los equipos brindaron asistencia en el albergue del Coliseo Municipal y en los barrios Medrano y Las Palmas. Allí realizaron 250 consultas médicas generales, más de 60 consultas de enfermería y planificación familiar, y 170 pruebas rápidas de laboratorio. Se priorizó la atención a menores de cinco años, mujeres gestantes y pacientes con enfermedades crónicas como hipertensión y diabetes. 

En salud mental, se han realizado 37 consultas individuales y siete sesiones grupales de psicoeducación, con las que se benefició a 57 personas. Los síntomas más frecuentes reportados incluyen hipervigilancia, miedo a nuevas réplicas, dificultades para dormir, tristeza profunda y reacciones psicosomáticas, mareos y dolores de cabeza. 

Yolima Angulo, de 41 años, recibe atención médica del doctor Edwar Garzón en la clínica móvil de MSF. La casa de Yolima se derrumbó durante el terremoto en el barrio de Lleras, en Buenaventura. © Natalia Romero Peñuela

En Buenaventura, los equipos iniciaron clínicas móviles el 20 de agosto en el barrio Alberto Lleras, uno de los más afectados de la ciudad. Allí, realizaron 46 consultas médicas, 9 consultas individuales de salud mental y 5 sesiones grupales, atendiendo a 31 pacientes. 

Además, donamos kits de aseo e higiene, medicamentos pediátricos, antibióticos, insumos para curaciones, tratamientos para enfermedades crónicas y alimento terapéutico listo para usar a la ESE Ismael Roldán (Quibdó) y a la IPS Espíritu Santo (Unión Panamericana), que abastece puestos de salud rurales. 

Nuestros equipos continúan evaluando necesidades y adaptando la respuesta para llegar a las poblaciones más vulnerables y con menos acceso a la atención médica.

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