Historias de una maternidad en Yemen: “Aquí somos una familia”

Bebé recién nacido en nuestro hospital materno infantil en la ciudad de Taiz, Yemen. Febrero de 2020Maya Abu Ata/MSF

Sabrina Das, obstetra en nuestro hospital en la ciudad de Taiz, nos cuenta la esperanza y la angustia que atraviesan las madres y el personal de salud en la increíble tarea de traer vidas al mundo.

Por Sabrina Das, obstetra de Médicos Sin Fronteras

Insha’allah es una frase que aquí parece pronunciarse en cada oración. Significa literalmente «Si Dios quiere» y se utiliza donde yo por ejemplo usaría “ojalá (que)”. 

Uno de mis colegas yemeníes me explicó que en la cultura islámica es habitual evitar hacer declaraciones definitivas, ya que sólo Dios sabe lo que sucederá en el futuro. 

Así que, por ejemplo, si yo le preguntara al personal de salud de nuestro hospital «¿quién está libre a las 3 pm para venir a una capacitación?», los que tienen la intención de asistir responderán «Insha’allah puedo ir»

Para mi oído anglófono, suena como «quizás pueda ir si las circunstancias lo permiten«, pero el equipo me ha ayudado a entender que en realidad significa «puedo ir». Simplemente sucede que la incertidumbre está entretejida en la lengua árabe.

Un bebé de dos meses es alimentado por nuestro personal en el Hospital Al-Salam en Khamer, Yemen. Febrero de 2020

Incertidumbre

He estado pensando en la incertidumbre.

En Reino Unido, donde suelo trabajar, las mujeres me preguntan cómo pueden asegurarse de que «todo saldrá de acuerdo con el plan de parto». Incluso las complicaciones comunes relacionadas con el parto (una cesárea de emergencia, un parto vaginal asistido o sangrado después del parto) pueden hacer que las mujeres se sientan disgustadas porque las cosas no salieron según lo planeado.

Sin embargo, en Yemen, la falta de acceso a la atención prenatal significa que el número de mujeres que experimentan complicaciones graves durante el parto es mucho mayor.

Los criterios de admisión de nuestra unidad neonatal se basan en la atención que podamos brindar. La unidad cuenta con alimentación por sonda, oxigenoterapia, antibióticos para tratar infecciones y fototerapia para ictericia. Sin embargo, no podemos proporcionar el apoyo respiratorio que necesitan los bebés muy prematuros. Entonces, desafortunadamente, estos pequeños bebés prematuros generalmente fallecen poco después del nacimiento.

Salud mental materna

La muerte fetal intrauterina, neonatal o infantil son muy comunes aquí. Cuando hacemos la ronda de atención en la sala de posparto, ofrecemos de forma rutinaria apoyo de salud mental a todas las mujeres que han perdido a sus bebés.

En nuestro hospital de Taiz, contamos con un equipo de salud mental que ofrece asesoramiento. Algunas de las madres aceptan este cuidado, pero la mayoría se niega. Esto podría deberse a un estigma, el cual existe en muchas culturas, incluida la mía en Reino Unido.

O, como me explicó una enfermera, podría deberse a que en la cultura yemení muchas mujeres y familias aceptan más la muerte. Dijo que para muchas personas la muerte es un hecho común y se ve como parte de la vida.

Esta semana tuve que interrumpir el embarazo de una mujer con preeclampsia grave. Su presión arterial era muy alta y teníamos dificultades para controlarla. Tenía alrededor de 28 semanas de embarazo y, aunque su presión arterial bajó después del parto, su bebé no logró sobrevivir, como se esperaba.

Le dije que lamentaba mucho su pérdida y ella me sonrió y dijo: «Está bien. Allah lo necesitaba». Insha’allah, su próximo bebé sobrevivirá.

Najla’a Mujeeb es enfermera neonatal de un hospital que apoyamos en Khamer.

Fuera de alcance

En realidad, cada familia es diferente. Otra mujer que conocí esta semana había desarrollado signos muy tempranos de corioamnionitis (una infección en el útero que se propaga al bebé) después de que rompió bolsa unos días antes.

Según estimaciones, tenía alrededor de 28 semanas en su primer embarazo. Su bebé pesaba menos de 1 kg en la ecografía.

Normalmente induciríamos el parto una vez que la infección se hubiera asentado, pero en su caso, pensé que podríamos esperar otro día para ver si sus síntomas se calmaban, ya que el bebé aún era muy pequeño.

Unas horas más tarde, Allah había tomado su decisión y ella avanzó rápidamente hacia el trabajo de parto.

Al nacer, su beba era pequeña pero por lo demás perfecta y la familia optó por poner en común sus recursos financieros para pagar los costosos cuidados intensivos neonatales privados con soporte respiratorio para su bebé.

Esto es algo que está fuera del alcance de la mayoría de las familias yemeníes. Debido al colapso del sistema de salud pública en el país, el sector privado ha prosperado para aquellos que pueden pagarlo.

La madre me dijo que vendería el oro que recibió por su matrimonio para ayudar a pagar el cuidado neonatal privado. Ella entendió que les esperaba un largo y costoso viaje por delante para su bebé y su familia.

Insha’allah, el sacrificio valdrá la pena. E Insha’allah, su próximo embarazo irá mejor.

Atendemos a un bebé que nació prematuramente, a mediados del mes siete y pesando solo 1,2 kilogramos, en el Hospital Al-Salam en Khamer, Yemen. Febrero de 2020

Fuerte y sano

Esta semana, le hicimos una cesárea a otra mujer que sufrió una grave pérdida de sangre con una afección conocida como placenta accreta, donde la placenta crece en la cicatriz de una cesárea anterior. Se requirió una histerectomía, es decir, extirpar su útero.

Tenía dos hijos, pero había perdido cuatro anteriormente. Esta vez, su tercer hijo nació vivo y sano. Es realmente lindo.

A pesar de todo lo que había pasado, estaba muy agradecida de que pudiéramos cuidarla, dar a luz a su bebé de manera segura y salvar su vida.

Las mujeres aquí no tienen un fácil acceso a información sanitaria segura. Esta mamá no tenía en sus planes amamantar a su hijo porque nos contó que sus bebés que murieron fueron amamantados y tenía miedo de que la lactancia causara su muerte.

Le explicamos que sus bebés tenían menos probabilidades de morir si eran amamantados e hicimos todo lo posible para animarla a que lo intentara. También la ayudamos a conocer las señales de cuándo debe llevar a su bebé al hospital en caso de que se enferme o no se alimente bien.

Insha’allah, crecerá fuerte y saludable.

Amal, una partera de nuestros equipos, sostiene a un bebé en nuestro hospital materno infantil en la ciudad de Taiz, Yemen. Febrero de 2020

Tiempos mejores

Ahora es Ramadán, así que los días son tranquilos.

El tráfico y el trajín diario es menor durante el día, y todas las noches la música que proviene de la oración de las mezquitas suena por los altavoces marcando la hora del iftar, donde rompen el ayuno con sus familias.

En el hospital, el personal me dice “aquí somos una familia” y si las salas no están ocupadas, se juntan en el área de personal para interrumpir el ayuno. Cada uno trae un delicioso plato de comida para compartir y esparcir en el piso de la sala de personal (la sala de personal de hospital más limpia que he visto), y se sientan con las piernas cruzadas y comen juntos.

Este es un país donde la fe une a las personas en los momentos difíciles y divertidos.

Algunas cosas están fuera de nuestro control: la guerra, la pobreza, la vida, la muerte, e Insha’allah, haya tiempos mejores por delante para Yemen.
 

Suscríbete al Newsletter
Tus Datos
*Campo obligatorio
*Campo obligatorio
*Seleccione al menos una opción
Esta web usa cookies propias y de terceros para ofrecerte una mejor experiencia. Al navegarla aceptas su uso.