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30.10.2019

Nos importa la vida de los pacientes, no los beneficios de las farmacéuticas

Interrumpimos el inicio de la Conferencia de Salud Pulmonar para denunciar que las farmacéuticas impiden que sus medicamentos puedan salvar vidas. Sus altos precios impiden que la mayoría de la población se beneficie de nuevos fármacos para la tuberculosis resistente.

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Hyderabad, 30 de octubre de 2019.- Desde Médicos Sin Fronteras (MSF) nos hemos sumado hoy a activistas contra la tuberculosis para irrumpir la ceremonia de apertura de la 50ª Conferencia Mundial de la Unión sobre Salud Pulmonar en Hyderabad (India).

Nuestro objetivo común, pedir a las farmacéuticas que los tratamientos mejorados de tuberculosis resistente a los medicamentos (TB-DR) sean asequibles y estén disponibles para los cientos de miles de pacientes en todo el mundo que los necesitan desesperadamente.

Por primera vez en más de medio siglo, hay tres nuevos medicamentos para la TB-DR: la bedaquilina, la delamanida y, más recientemente, la pretomanida, que pueden ofrecer más posibilidades de curación. Sin embargo, las barreras de acceso, como los altos precios, impiden que más pacientes reciban tratamiento con estos nuevos fármacos. Así, solo el 20% de las personas con formas de tuberculosis resistentes a los fármacos que necesitan estos nuevos medicamentos los están recibiendo.

Según el Informe Mundial de Tuberculosis de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2018, medio millón de personas enfermaron con TB-DR, pero solo uno de cada tres comenzó a recibir tratamiento. Las tasas de curación de las formas resistentes de tuberculosis siguen siendo inadmisiblemente bajas: solo el 56% de los casos con tuberculosis multirresistente y el 39% de los que padecen tuberculosis extremadamente resistente tratados se curaron con éxito.

"La bedaquilina, la delamanida y la pretomanida han demostrado poseer potencial para curar a más pacientes con muchos menos efectos secundarios que los tratamientos tóxicos más antiguos que necesitan inyectarse y que aún se emplean en la mayoría de los países", explica Sharonann Lynch, asesora de políticas de VIH y tuberculosis de nuestra Campaña de Acceso de MSF.

"Es inexcusable que las farmacéuticas sigan poniendo los beneficios por delante de la vida de los pacientes, como si las medicinas fueran un lujo. Es hora de romper el statu quo: para poder salvar más vidas los tres nuevos medicamentos contra la tuberculosis deben ser asequibles para todos", añade.

"Hacemos esta protesta hoy porque las personas con tuberculosis están cansadas de esperar nuevos y mejores medicamentos. Es hora de que J&J, Otsuka, Mylan y TB Alliance tomen medidas para permitir que personas de todo el mundo tengan acceso a medicamentos vitales", denuncia Lynch.

En julio de 2019, el Director General de la OMS, el  doctor Tedros Adhanom, pidió que los países realizaran la transición a regímenes totalmente orales para tratar la TB-DR antes del 24 de marzo de 2020, Día Mundial de la Tuberculosis.

Los altos precios y la falta de voluntad de las farmacéuticas para emitir licencias para que se puedan producir versiones genéricas de sus medicamentos están obstaculizando la mejora del tratamiento con estos nuevos fármacos. En estos momentos, el precio de los regímenes de tratamiento de la TB-DR oscila entre los 1.040 dólares (unos 940 euros) y los 11.680 (más de 10.500 euros), dependiendo de la duración y de la combinación de medicamentos necesarios.

Para poder salvar más vidas, reclamamos para la bedaquilina lo siguiente:

Desde que se aprobó su uso en 2012, unas 37.000 personas han recibido este fármaco. Johnson & Johnson (J&J) debe reducir el precio de la bedaquilina a no más de 0,90 euros (162 euros, por un curso de tratamiento de seis meses para todos los pacientes). Pedimos este recorte de precios teniendo en cuenta que la bedaquilina es el resultado de un esfuerzo conjunto de investigación y desarrollo por parte de entidades públicas y privadas y de la comunidad mundial que trabaja en la tuberculosis, no solo de J&J. Gran parte del crucial trabajo para informar del uso del medicamento y demostrar su valor terapéutico procede de inversiones públicas y de contribuciones del Gobierno de Estados Unidos, de UNITAID, de ministerios de salud de países con altas tasas de tuberculosis, del Consejo de Investigación Médica de Sudáfrica; y de instituciones académicas; ONG (como MSF); así como de un gran número de donantes filántropos.

Por lo tanto, J&J no debe ser el único responsable de tomar decisiones sobre quién tiene acceso al medicamento. En la actualidad, la corporación farmacéutica cobra por la bedaquilina el doble del precio que reclamamos.  El precio más bajo tasado por J&J para este fármaco es de 400 dólares para seis meses de tratamiento solo para países elegibles para comprar el medicamento a través del Servicio Mundial de Medicamentos, un mecanismo que suministra fármacos y herramientas de diagnóstico a países de ingresos bajos y medios. Y J&J cobra mucho más en otros países.

Además, muchos pacientes requieren tratamientos que se prolongan hasta 20 meses, lo que eleva el coste solo de la bedaquilina (se necesitan varios medicamentos para tratar la TB-DR a 1.080 euros).

Sin embargo, investigadores de la Universidad de Liverpool han calculado que la bedaquilina podría producirse y venderse con beneficios por mucho menos: por tan solo 0,22 euros al día si se vendieran al menos 108.000 cursos de tratamiento al año.

Ayudanos a hacer más presión a J&J compartiendo este tweet.