10 preguntas y respuestas sobre la vacuna del COVID-19

Foto ilustrativa tomada en Mumbai, mientras el Dr. Sharanya Ramakrishna revisa un contenedor en el área de recolección de muestras del centro de salud designado para COVID-19 en el hospital Pandit Madan Mohan Malviya Shatabdi. India, agosto de 2020.Abhinav Chatterjee/MSF

Una vez que tengamos una vacuna eficaz aprobada, ¿quién tendrá acceso a ella? ¿cuánto costara? ¿llegará a quienes más la necesitan? Todavía nos falta mucha información que las farmacéuticas deben compartir en medio de la pandemia y con vistas a una vacuna como bien público global.

Vivimos una nueva realidad causada por la pandemia de COVID-19. A pesar de que los científicos y los profesionales médicos están descubriendo nuevos datos sobre el virus, todavía nos enfrentamos a muchas preguntas. Una vez que tengamos una vacuna eficaz aprobada, ¿quién tendrá acceso a ella? ¿cuánto costará? ¿cómo nos aseguraremos de que la vacuna llegue a quienes más la necesitan?

Desde hace más de 20 años, la Campaña de Acceso a Medicamentos Esenciales (CAME) de Médicos Sin Fronteras lucha para cambiar las políticas gubernamentales y las prácticas de la industria farmacéutica para garantizar que los medicamentos, las pruebas y las vacunas eficaces estén disponibles, y sean asequibles y adecuados para las personas que más los necesitan. En plena pandemia de COVID-19, el mundo entero es testigo de un sistema de desarrollo de vacunas y medicamentos que antepone los beneficios a las vidas de las personas.

Es el momento de reformar el sistema. Es vital.

Por Dana Gill, asesora de políticas de EE. UU. de la Campaña de Acceso a Medicamentos Esenciales (CAME) de Médicos Sin Fronteras; Manuel Martin, asesor de políticas de acceso e innovación médica de la CAME en Ginebra (Suiza); y Avril Benoît, directora ejecutiva de MSF-EE. UU.

  1. Con toda la información que nos llega a diario sobre las futuras vacunas del COVID-19, ¿cómo puedo aclararme y distinguir lo importante?
    Es verdad, a menudo es difícil distinguir entre tanta información procedente de muchas fuentes: medios de comunicación, redes sociales, Gobiernos, farmacéuticas… En términos de acceso a la vacuna del COVID-19, existen tres áreas clave: los precios, la disponibilidad en términos de producción y alcance, y la sostenibilidad en cuanto a la distribución y requisitos logísticos de la vacuna en sí.
     
  2. ¿Y qué pasa con las políticas en torno a las futuras vacunas del COVID-19?
    Uno de los puntos importantes a tener en cuenta es que estamos hablando de una vacuna o unas vacunas desde un punto de vista global. Tanto vacunas como pruebas de diagnóstico y tratamientos contra el COVID-19. Cuándo llegará, cómo lo hará y quienes tendrán acceso. Desde hace décadas, la CAME trabaja en este aspecto: los medicamentos y vacunas no deberían ser un lujo, son un bien público global, sea de el COVID-19 como de otras enfermedades también potencialmente mortales. Tenemos que aprovechar esta situación concreta de la pandemia para que, en la próxima pandemia, contemos con nuevos sistemas y mecanismos capaces de resolver mejor la situación.
     
  3. ¿Qué tipos de vacuna hay ahora en desarrollo? ¿Existe alguna con más esperanzas de llegar a la fase final?
    Es difícil decirlo ahora, porque la información va muy rápido y la transparencia por parte de las farmacéuticas no es tal. Algunas han optado por tecnologías nuevas; otras por una forma de proceder a la vieja usanza. Todas ellas tienen sus propios beneficios y riesgos, pero todavía es pronto para saberlo en esta fase. La población habla de los posibles efectos adversos, de si una supuesta inmunidad afectará la eficacia de la vacuna, de una o varias dosis únicas… Todavía tenemos que esperar más datos, más información y, por ello, urge una transparencia por parte de las farmacéuticas. Deben abrir las puertas de sus procesos y los libros de sus cuentas. No regirse por notas de prensa o información opaca y a cuentagotas. 
     
  4. Entonces, ¿qué se necesita ahora mismo?
    La palabra clave es transparencia. En torno a la investigación, al desarrollo, a la producción, al coste, a la ‘receta’ de la vacuna. Contar con un grupo de expertos independientes que analicen los datos clínicos y los resultados en tiempo real: si el proceso está bien, si los productos son correctos. Transparencia en la investigación y desarrollo de las vacunas, pero también de forma más amplia. Tenemos muy poca información y escasos datos: sobre el coste real de todo el proceso, sobre los precios, sobre la cantidad de pruebas, tratamientos y vacunas que se producirán… A día de hoy, en una pandemia, no tenemos un sistema global que mire dónde están esos costes. A menudo, las farmaceúticas suelen asegurar que deben cobrar altos precios porque gastan mucho en I+D. Pero, no sabemos cuánto gastan. En tiempos de COVID-19, debería haber una rendición de cuentas transparente para que, de entrada, podamos mantener una conversación real. Necesitamos saber qué acuerdos firman, qué se esconde detrás de las patentes y de qué forma impacta en la producción final. De ello depende que más o menos gente pueda acceder a la vacuna. También debemos poder entender esos costes para así calcular lo que sería un precio justo final. La población general no es antifarmacéuticas, simplemente quiere saber. Tener información para poder conversar. Ahora es imposible. Es el momento de saberlo ya.
     
  5. Con respecto al acceso, ¿cómo se llevará la vacuna a poblaciones y zonas más remotas? ¿Se ha desarrollado una logística nueva?
    La palabra clave aquí es acceso. Más allá de la cadena de frío (algunas vacunas deben mantenerse a una temperatura de -70ºC) y de los planes futuros que tenemos en base a experiencias pasadas y lecciones aprendidas del pasado, hay que tener en cuenta que existen varios tipos de vacunas. Las ‘normales’, que se transportan en refrigeradores, y las más delicadas, que requieren de una temperatura de entre -20 y -70ºC y, por lo tanto, de una infraestructura diferente y mucho más compleja. En este último caso, tenemos mucha experiencia en campañas de vacunación anteriores, como es el caso de la lucha contra el Ébola en República Democrática del Congo: la vacuna necesitaba ‘cuidados’ especiales, fue difícil, pero lo logramos. En cualquier caso, estos requisitos no deben influir en el acceso de las poblaciones remotas a la vacuna del COVID-19. No podemos decir “como es difícil llevarla hasta allí, no tendrán acceso”. Se necesitará más logística, más cuidados, más financiación para lograrlo y para no romper la cadena de frío.
  1. ¿Se necesitarán una, dos o varias dosis?
    Depende de la vacuna. A veces se necesitan dos dosis a modo de recordatorio o refuerzo. Es el caso de muchas vacunas, se necesitan más de una dosis. Si se trata de solo una, será mucho más fácil y se podrá vacuna a mucha más gente de una sola vez. Sobre todo en el caso de poblaciones en movimiento, ya que a menudo es difícil volver a acceder a ellas tiempo después para una segunda dosis. También es importante el tiempo de intervalo entre las dosis. Algunas veces son 28 días; otras, dos meses. Cuanto menos espacio de tiempo haya entre las dos dosis, más sencillo será proteger a dichas poblaciones.
     
  2. ¿Qué es el COVAX? ¿Y qué pasa cuando hay más de una vacuna sobre la mesa?
    El COVAX es una coalición formada por 172 países que busca acelerar la búsqueda de una vacuna eficaz, apoyar la investigación, el desarrollo y la fabricación de una amplia gana de candidatos a vacunas eficaces del COVID-19 y negociar sus precios. Actualmente varios países desarrollados y de altos ingresos ya se están beneficiando de ese proceso, pero lo ideal es que ningún país se quede atrás, como ya sucedió en 2009 con el VIH/sida. Hay que ‘compartir la receta’ de las vacunas en proceso de desarrollo, para fabricar más y llegar a más personas. No caben ahora los derechos ni medidas de propiedad intelectual: hay que compartir el conocimiento y las instrucciones para producir esas vacunas para todas las personas.
     
  3. En el caso de los países con bajos ingresos, ¿cómo se les garantiza transparencia?
    Se debe compartir información y conocimiento de forma global, tanto en países de ingresos altos como bajos. Es un error pensar que solo en los países desarrollados se llevan a cabo ensayos clínicos. Sudáfrica es un buen ejemplo, con mucha experiencia y en varias fases actuales de desarrollo. Es un momento clave para, con el apoyo de sociedades civiles de todo el mundo, cambiar el sistema y lograr uno que abogue por la transparencia, el compromiso y la puesta en común de forma global
     
  4. Incluso si lográramos la transparencia en la investigación, la producción y el precio final, ¿podrían los gobiernos obligar a las farmacéuticas a cobrar un precio justo y asequible por un producto ahora mismo tan valioso?
    Todo se basa en la elección. En elegir anteponer la vida sobre los beneficios, en cambiar hacia un sistema más pensado en salvar vidas que en intereses comerciales. Ahora mismo, todo está basado en productos lucrativos; los gobiernos pueden y deben dar pasos hacia un control de precios y decantarse por la transparencia. Se trata de tomar decisiones. Todo ello pasar por simplemente compartir nuestro conocimiento, las dosis, los recursos, que el mundo tenga un acceso equitativo a la vacuna del COVID-19. Son decisiones, tomar unas en vez de otras.
  5. ¿Qué puedo hacer para ayudar?
    Comprometerte con acciones activistas. Tu dinero público e impuestos están en juego. Tanto en manos de tus propios gobiernos, de su transparencia, tanto en las dosis como en los acuerdos que han firmado.

Preguntas y respuestas basadas en la charla online Let’s Talk Access to Vaccines: A Call for Change in the Time of COVID-19 (en inglés).

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